La planta foránea que se propaga sin ruido y amenaza a la Ciénaga Grande, el humedal costero más extenso del país

En menos de doce meses, la presencia casi imperceptible de la planta Hydrilla verticillata, conocida también como tornillo de agua, ha conseguido cubrir el 59 % del complejo lagunar de Pajarales, parte de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Este ecosistema, considerado el humedal costero más grande y frágil de Colombia, fue analizado recientemente mediante estudios satelitales.

La expansión silenciosa de esta especie ha generado preocupación entre las comunidades palafíticas —viviendas construidas sobre el agua— que ya enfrentan dificultades para pescar y desplazarse. A la alerta se suman investigadores y defensores del medio ambiente, quienes advierten sobre posibles afectaciones ecológicas por la llegada inédita de esta planta invasora.

El biólogo Horst Salzwedel, investigador asociado de la Corporación Centro de Excelencia en Ciencias Marinas (CEMarin), utilizó imágenes satelitales para rastrear la presencia de la Hydrilla. Según sus análisis, la planta pasó de ocupar cerca de 70 hectáreas a dominar aproximadamente 36 kilómetros cuadrados del sistema lagunar en pocos meses de 2025.

El estudio también evidenció que la Hydrilla interactúa con una especie local conocida como buchón de agua (Eichhornia crassipes), formando una densa alfombra vegetal. Esta cobertura ha generado estancamiento del agua, complicaciones para la navegación y la suspensión de actividades económicas como la pesca y el turismo, fundamentales para comunidades como Nueva Venecia y Buenavista.

Además del impacto social, pobladores, científicos y autoridades ambientales consultados por Mongabay Latam temen graves consecuencias ecológicas en uno de los ecosistemas más vulnerables del país.


De un acuario a la ciénaga

El tornillo de agua es una planta comúnmente utilizada en acuarios domésticos. Aunque Colombia ya había registrado su presencia en Cundinamarca —donde fue controlada a tiempo—, su expansión en el complejo Pajarales no tiene precedentes.

“Este fenómeno es totalmente nuevo y preocupante. Puede marcar el futuro de la Ciénaga Grande, ya que se trata de una especie invasora con una alta capacidad de propagación”, afirmó Salzwedel a Mongabay Latam, quien advierte que será difícil erradicarla.

El experto explica que la Hydrilla se fija al fondo de la ciénaga, lo que la hace poco visible. Sin embargo, al combinarse con el buchón de agua que flota en la superficie, se forma una capa vegetal casi imposible de atravesar.

Aunque todavía no se ha determinado con exactitud cómo llegó esta planta al norte del país, investigadores, habitantes y autoridades coinciden en que pudo haber ingresado por el caño artificial de Aguas Negras, proveniente del río Magdalena, el principal afluente colombiano.

Por su parte, Luz Hicela Mosquera Mosquera, jefa de planeación de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), explicó que el incremento de agua dulce en el sistema ha favorecido el establecimiento de la Hydrilla.

“Este canal fue diseñado para permitir un ingreso de 80 litros por segundo. Actualmente están entrando más de 700 litros por segundo a un sistema que, aunque es estuarino, hoy se encuentra mayormente dulcificado”, señaló la funcionaria. Añadió que, si bien la Hydrilla verticillata aún no es reconocida oficialmente como invasora, sí está catalogada como especie exótica, por lo que se evalúa su nivel de riesgo.

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