Los partidos y movimientos de oposición anunciaron la creación de un llamado «gabinete alternativo», una estrategia con la que buscan hacer seguimiento a las decisiones del nuevo Gobierno. La propuesta consiste en designar voceros especializados en áreas como economía, salud, educación, ambiente y seguridad para analizar cada medida del Ejecutivo y presentar propuestas diferentes.
Los líderes de la oposición señalaron que el propósito es fortalecer el control político y ofrecer alternativas a la ciudadanía durante los próximos cuatro años. El modelo está inspirado en experiencias parlamentarias de otros países y comenzará a funcionar una vez el nuevo presidente asuma oficialmente el cargo.




