El panorama demográfico de Colombia está experimentando una transformación sin precedentes que el tejido empresarial no puede ignorar. Según el Informe de Longevidad Activa de OBS Business School, el segmento de población mayor de 55 años se convertirá en el principal motor de consumo para 2055, alcanzando los 13,9 millones de personas. Este fenómeno, conocido como la “economía de la longevidad”, se perfila como una oportunidad clave en un contexto donde el crecimiento del PIB proyectado para 2026 es de apenas 3,2%.
Sin embargo, esta transformación no es solo demográfica, también es cultural. Mientras el país envejece, crece de forma paralela el interés por el bienestar. Eventos como la Media Maratón de Bogotá, que en 2025 reunió a más de 42.000 corredores y acumula casi un millón de participantes históricos, o la expansión de cadenas como Smart Fit con 224 sedes y cerca de 700.000 usuarios en Colombia, reflejan un mercado en plena expansión. El problema es que este crecimiento convive con una realidad menos visible, el 62% de la población no cumple con los niveles mínimos de actividad física y solo el 20,8% de los adultos mayores participa en deporte organizado.
Ahí es donde aparece la principal brecha y oportunidad que identifica el informe. A pesar de que los adultos mayores mantienen en gran proporción su independencia funcional, la oferta actual no está diseñada para acompañar un envejecimiento activo. “El envejecimiento de la población no debe verse como una carga asistencial, sino como una de las mayores oportunidades de innovación empresarial del siglo XXI”, afirma Eduardo Correa, profesor de OBS Business School. “Las compañías que adapten su propuesta a una población que vivirá más y mejor serán las que lideren el mercado”.
El reto es estructural. El informe señala que sectores como el fitness, la salud y el bienestar tienen potencial de crecimiento si evolucionan desde modelos centrados en estética hacia propuestas enfocadas en fuerza funcional, prevención y calidad de vida. La evidencia internacional respalda este cambio, el entrenamiento de fuerza, por ejemplo, puede reducir hasta en un 46% el riesgo de mortalidad por cualquier causa, pero sigue estando subutilizado, especialmente en población senior.
El fenómeno no es exclusivo de Colombia. América Latina atraviesa una transición demográfica acelerada, el informe menciona que la población mayor de 60 años pasará de 88,6 millones en 2022 a 220 millones en 2060, según la CEPAL. Este cambio, que en Europa tomó más de un siglo, está ocurriendo en menos de cuatro décadas en la región, presionando sistemas de salud, modelos laborales y mercados de consumo. Al mismo tiempo, abre una oportunidad económica en sectores como el bienestar, que en Latinoamérica alcanzará un valor estimado de 1.730 millones de dólares en 2026.
En mercados más maduros, como España, esta transformación ya es visible. El senderismo, hyrox y las carreras populares han dejado de ser un nicho deportivo para convertirse en un fenómeno masivo, con más de 790.000 participantes en las principales competencias en 2025. Paralelamente, el bienestar se ha consolidado como una industria transversal que integra salud física, mental y social, con un impacto económico significativo. El contraste deja en evidencia el espacio que aún tiene Colombia para evolucionar hacia modelos más integrales.
Desde la perspectiva empresarial, el desafío no es menor. Según el autor, «integrar a la población senior implica rediseñar productos, servicios y experiencias desde una lógica de autonomía, accesibilidad y prevención”. Esto no solo tiene impacto en el consumo, sino también en la sostenibilidad del sistema de salud, donde la promoción de hábitos activos podría reducir significativamente los costos asociados a la dependencia y la fragilidad.
“El gran cambio no es que vivamos más, sino cómo vamos a vivir esos años adicionales”, concluye Correa. “La longevidad activa redefine la economía, el trabajo y los modelos de negocio. No adaptarse ya no es una opción”. En ese contexto, la competitividad del tejido empresarial colombiano dependerá de su capacidad para entender que el envejecimiento no es una tendencia futura, sino una realidad presente. La economía de la longevidad no sólo está creciendo, ya está reconfigurando el mercado.
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