Sofonías Rodríguez Montezuma
Desde hace más de 30 años, la señora Dolores Narváez, dentro de ese abanico de posibilidades por buscar un emprendimiento para levantar a su familia, encontró en la fórmula de hacer pasteles de yuca, una fuente de ingresos que entró además a formar parte de los platos típicos de esta localidad nariñense.-
El secreto de poner a estos exquisitos bocados al punto preciso para el gusto del cliente, es freírlos hasta el punto ideal y cuando salen de este breve proceso, se les agrega azúcar y allí calienticos están listos para servirse.-
Y ese mismo oficio cuando ella murió fue transmitido a su hermana e hijas, quienes ya lo convirtieron en Cafetería “Doña Lolita” en donde semanalmente propios y visitantes se deleiten tomándose su tasa de café con pasteles. Y justo cuando llegamos por la nota había un cliente paisa, que dice con su particular acento. Es Johnny Cardona, pereirano:”Cada que vengo tengo la felicidad de comer algo tan delicioso que en ninguna otra parte lo tienen.-
Hoy en la Cafetería “Doña Lolita” y ya de varios años es Ana Cristina quien con su familia muy amables atienden a los que llegan hasta allí en busca de este delicioso bocado, que quien prueba por primera vez, con seguridad busca la manera de volver.-
Es una pequeña empresa familiar que cuenta ya con una positiva y larga experiencia, como la mejor prenda de garantía para atraer sus clientes y de paso enaltecer la industria gastronómica de esta cálida y dulce región nariñense.

