La leche de camella impulsa un proyecto para proteger al camello canario

La conservación del camello canario ha encontrado un nuevo impulso gracias a una iniciativa científica que busca aprovechar el alto valor nutricional de la leche de este animal. El proyecto, denominado Dromemilk, pretende garantizar la supervivencia de esta raza autóctona mediante el desarrollo de productos derivados de su leche y la promoción de un modelo sostenible de producción.

Actualmente, la población de camellos canarios se ha reducido de forma considerable, lo que ha generado preocupación entre investigadores y especialistas en conservación. La disminución del uso tradicional de estos animales y los cambios en las actividades rurales han contribuido a que su número continúe descendiendo.

Uno de los principales atractivos del proyecto es el potencial nutricional de la leche de camella. Diversos estudios señalan que contiene una elevada concentración de vitaminas, minerales y proteínas, además de una menor cantidad de lactosa que la leche de vaca, lo que la convierte en una alternativa para algunas personas con intolerancia a este componente.

Los investigadores también analizan la presencia de compuestos bioactivos que podrían aportar beneficios para la salud, especialmente en el control de los niveles de glucosa y el fortalecimiento del sistema inmunológico. No obstante, destacan que aún son necesarios más estudios para confirmar todos sus posibles efectos.

Además del componente científico, la iniciativa busca crear nuevas oportunidades económicas para los ganaderos mediante la producción de alimentos como leche pasteurizada, quesos, yogures y otros derivados de alto valor añadido. De esta manera, la conservación del camello canario estaría vinculada a una actividad productiva capaz de generar ingresos y asegurar el cuidado de la especie.

El proyecto también enfrenta importantes desafíos técnicos. El ordeño de las camellas requiere condiciones específicas de bienestar animal, ya que estos ejemplares solo producen leche cuando se encuentran relajados y, en muchos casos, necesitan mantener contacto visual con sus crías durante el proceso.

Con esta apuesta por la innovación, los responsables del programa esperan convertir al camello canario en un símbolo de biodiversidad y desarrollo sostenible, demostrando que la investigación científica puede convertirse en una herramienta clave para proteger especies en riesgo y abrir nuevas oportunidades para el sector agroalimentario.

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