Un tribunal de París dictó este lunes (05.01.2026) sentencia contra diez personas acusadas de hostigar en redes sociales a Brigitte Macron, primera dama de Francia. Los condenados difundieron mensajes ofensivos y falsos rumores sobre la esposa del presidente Emmanuel Macron, incluidos aquellos que ponían en duda su identidad de género.
El Tribunal Correccional impuso penas de entre cuatro y ocho meses de prisión a nueve de los acusados, aunque estas condenas quedaron suspendidas y solo se harán efectivas en caso de reincidencia. Sin embargo, uno de ellos deberá ingresar en la cárcel de manera inmediata, debido a su ausencia durante el juicio.
Además de las penas de prisión, los condenados deberán pagar conjuntamente 10.000 euros a Brigitte Macron en concepto de daño moral, así como 600 euros adicionales por gastos judiciales. El fallo también ordena que todos participen, costeado por ellos mismos, en cursos de concienciación sobre el respeto en internet y la prevención del acoso digital, con una duración de uno o dos días. A cuatro implicados se les prohibió durante seis meses el uso de las cuentas desde las que propagaron los mensajes ofensivos.
Durante la lectura de la sentencia, el presidente del tribunal subrayó que quedó probado que los acusados actuaron de manera voluntaria y con intención de perjudicar, difundiendo comentarios “insultantes y maliciosos”. Entre ellos figuraban insinuaciones sobre una supuesta conducta delictiva y ataques relacionados con la relación personal entre Emmanuel y Brigitte Macron.
La justicia consideró demostrado que estas acciones constituyeron un acoso colectivo que afectó seriamente a la salud física y emocional de la primera dama, así como a su entorno familiar. En especial, se destacó el impacto que los rumores tuvieron en sus nietos.
Las informaciones falsas comenzaron a circular tras la llegada de Emmanuel Macron a la presidencia en 2017 y se amplificaron en redes sociales, especialmente fuera de Francia. Brigitte Macron ha decidido en los últimos años recurrir a los tribunales tanto en su país como en el extranjero para frenar la difusión de estos bulos. “Para combatir el acoso, hay que dar ejemplo”, afirmó recientemente.
Los condenados, cuyas edades oscilan entre los 41 y los 65 años, provienen de ámbitos profesionales diversos, entre ellos el sector financiero y actividades esotéricas.
