En una historia que entrelaza disciplina, resiliencia, vocación y arte, el nariñense Nelson Eduardo Arias, actualmente residente en la ciudad de Pasto, se ha convertido en un ejemplo vivo de transformación personal y dedicación al oficio artesanal.
Su vida no ha sido común. Desde muy joven ingresó a la carrera militar, un camino que lo llevó a formarse bajo estrictos parámetros de disciplina y responsabilidad. Con el paso del tiempo, su trayectoria lo condujo a diferentes escenarios internacionales, donde tuvo contacto con realidades complejas, incluyendo su paso por países como Irak e Irán, en el marco de su servicio como militar.
Durante años, su vida estuvo marcada por la rigurosidad del uniforme, las misiones operativas y el cumplimiento del deber. Sin embargo, en medio de esa exigente rutina, comenzó a surgir una inquietud distinta, una curiosidad que poco a poco se transformaría en su gran pasión: el arte del cuero repujado.

Detalles y significado
Nelson Eduardo Arias recuerda que este acercamiento al arte nació casi de manera casual, en los pocos espacios libres que tenía durante su vida militar. “Yo llevaba a los soldados y en esas pasadas de revista, para que no se me fueran a volar o perder, me empezó a llamar la atención el trabajo en cuero repujado”, relata con nostalgia.
Aquella curiosidad inicial lo llevó a observar con detenimiento cómo se trabajaban los materiales, cómo se moldeaba el cuero y cómo con herramientas simples se podían crear piezas llenas de detalle y significado. En ese proceso encontró a un maestro artesanal que marcaría su camino. “Me encontré con un maestro antiguo que me indicó las herramientas. Me dijo que lo único que uno necesita es el gusto por este arte”, recuerda.
Con una lima como primera herramienta y un pequeño pedazo de cuero como punto de partida, inició su aprendizaje. “El maestro me dio una pequeña inducción, me compré el pedazo de cuero y empecé a practicar”, afirma. Así comenzó un proceso autodidacta que, con el paso del tiempo, se transformó en una habilidad refinada y en una verdadera vocación.
Dedicación
Se estima que han pasado aproximadamente cinco décadas desde que Nelson tuvo su primer contacto con este oficio, el cual ha acompañado en paralelo a su vida militar y que, tras su retiro, se convirtió en su actividad principal. Hoy, desde Pasto, se dedica plenamente al arte del cuero repujado, perfeccionando técnicas y elaborando piezas que reflejan historia, cultura y dedicación.
Sus trabajos han logrado trascender fronteras. Arias afirma con orgullo que sus obras han llegado a diferentes lugares del país y también a otros continentes, consolidando su nombre como el de un artesano con reconocimiento internacional. Cada pieza elaborada por sus manos representa no solo un objeto decorativo, sino una historia construida con paciencia, disciplina y amor por el arte.
Sin embargo, más allá del reconocimiento, su mayor motivación en la actualidad es compartir su conocimiento. Nelson Eduardo Arias ha manifestado su deseo de enseñar el arte del cuero repujado a jóvenes y madres cabeza de familia, como una alternativa de vida que les permita generar ingresos y preservar una tradición artesanal que, según él, corre el riesgo de perderse si no se transmite a nuevas generaciones. En ese sentido, hace un llamado a la Alcaldía de Pasto y a las autoridades locales, con el fin de recibir apoyo institucional para la creación de un taller de formación artesanal. Su propuesta busca consolidar un espacio donde pueda enseñar, orientar y acompañar a quienes deseen aprender este oficio, fortaleciendo así la economía creativa en la región.



