EDITORIAL

LA INSEGURIDAD ASUSTA EN PASTO

A la par con la crisis económica que se vive en Pasto, en la ciudad capital se ha disparado una inseguridad que comienza a asustar.

En efecto, no cesan los robos en motocicletas, sin duda alguna uno de los delitos de mayor impacto en la capital nariñense, a tal grado que uno ya no puede sentir a su lado el ruido de  esta clase de vehículo, sin experimentar un enorme temor, puesto que las señoras piensan que les van a arrebatar las carteras y los señores sus celulares.

No se trata de ninguna exageración. Así están las cosas en materia de seguridad en Pasto, lo que era de prever desde los tiempos de la pandemia del Covid-19 cuando se perdieron miles de empleos y en ese sentido, no podemos olvidar que después de la mencionada emergencia sanitaria, vinieron otros episodios como el estallido social y ahora, en el presente año, el cierre de la vía Panamericana, lo que ha provocado más y más desempleo.

Lo cierto es que los delitos perpetrados por personas que se movilizan en motocicletas han llegado a grados insostenibles, lo que generado la furia e ira de las comunidades, que muchas veces han procedido a hacer Justicia con su propia mano, no solo golpeando a los ladrones, sino incinerando las motocicletas, episodios que todos hemos visto en diferentes sectores de nuestra ciudad, como un símbolo de esta inseguridad que nos carcome y nos tiene a todos con los nervios de punta.

«No cesan los robos en motocicletas, sin duda alguna uno de los delitos de mayor impacto en la capital nariñense, a tal grado que uno ya no puede sentir a su lado el ruido de esta clase de vehículo, sin experimentar un enorme temor, puesto que las señoras piensan que les van a arrebatar las carteras y los señores sus celulares«.

La triste realidad es que los robos desde motocicletas en nuestra ciudad de Pasto, se han convertido en un flagelo intolerable, puesto que hemos escuchado los testimonios de las víctimas, quienes afirman que esta clase de delincuentes perpetran sus ilícitas actividades durante las 24 horas del día y en la mayoría de los episodios que han sido denunciados, ya no se trata de una sola moto, sino que ahora andan en parejas, como se ha visto en el  sector de la carrera 22, la avenida de Las Américas y la Avenida Boyacá, entre otros sectores de Pasto.

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Aparte de esta clase de delito, habría que decir que, de igual manera, se han intensificado los atracos a mano armada en las calles, así como el bolsiqueo, especialmente en el centro de Pasto, donde delincuentes de manos de seda, escamotean carteras y celulares.

Por ello, desde hace tiempo, debemos reconocer que no nos sentimos seguros, cuando recorremos las calles de Pasto, puesto que palpamos un ambiente de inseguridad que como dice la frase coloquial “se podría cortar con un cuchillo”.

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Nos estamos refiriendo a delitos que no tienen la gravedad de los atracos bancarios, pero que por la alta frecuencia con la que se cometen, como es el caso de los robos desde las motocicletas, afectan de manera grave a la ciudadanía que ya no sabe qué hacer para enfrentar estos episodios. En ese sentido, ternemos que aparte del robo, en más de una oportunidad esos robos han terminado de manera trágica y precisamente no nos estamos refiriendo a la Justicia propia con los delincuentes y sus motocicletas, sino a las numerosas personas que han sufrido lesiones graves e inclusive han perdido la vida ser arrastradas por los ladrones.

Nos parece entonces, que es el momento para que nuestras autoridades le pongan la lupa a un delito que se ha convertido en una verdadera maldición para los moradores de Pasto y por lo tanto tiene que empezar a ser combatido con decisión y con acciones de inteligencia que permitan identificar y capturar a quienes se dedican a esta ilícita actividad que a todos nos tiene hasta la coronilla