El diente de león, la ortiga y el perejil son utilizados tradicionalmente para favorecer la eliminación de líquidos, pero no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que por sí solos prevengan los cálculos renales.
Las infusiones elaboradas con plantas como el diente de león, la ortiga y el perejil son utilizadas en remedios tradicionales para favorecer la producción de orina y cuidar las vías urinarias. Sin embargo, estas bebidas no deben considerarse un tratamiento para los cálculos renales ni una forma comprobada de “filtrar” los riñones.
Una de las plantas más mencionadas es el diente de león (Taraxacum officinale), que puede consumirse en forma de té y es conocido por su posible efecto diurético. No obstante, las autoridades sanitarias advierten que todavía existe información limitada sobre su seguridad cuando se consume en cantidades superiores a las habituales en los alimentos y que puede interactuar con algunos medicamentos.
La ortiga (Urtica dioica) también se utiliza tradicionalmente por su posible efecto diurético. El perejil, por su parte, aparece con frecuencia en preparaciones caseras destinadas a disminuir la retención de líquidos. Ninguna de estas plantas sustituye la valoración médica cuando una persona tiene antecedentes de cálculos o presenta síntomas urinarios.
El agua sigue siendo la principal medida preventiva
Para reducir el riesgo de formación de cálculos, una de las recomendaciones con mayor respaldo es mantener una hidratación adecuada. Beber suficiente agua ayuda a diluir la orina y disminuye la concentración de minerales que pueden agruparse y formar cristales.
La cantidad de líquido necesaria puede variar dependiendo del clima, la actividad física y el estado de salud. Las personas con enfermedades renales, cardíacas o restricciones de líquidos deben consultar previamente con un profesional de salud.
También se recomienda controlar el consumo de sal y alimentos con alto contenido de sodio, mientras que los cambios específicos en la alimentación dependen del tipo de cálculo que haya presentado cada persona.
No todos los cálculos se previenen de la misma manera
Los cálculos de oxalato de calcio son frecuentes, pero la estrategia preventiva no es igual para todos los pacientes. Los análisis de sangre y orina pueden ayudar a determinar qué factores están favoreciendo la formación de piedras.
Por ejemplo, algunas personas necesitan modificar el consumo de alimentos ricos en oxalatos, mientras que otras pueden requerir ajustes relacionados con las proteínas animales, el ácido úrico u otros componentes de la dieta. Obtener suficiente calcio a través de los alimentos también puede formar parte de la prevención de determinados cálculos.
Los síntomas requieren atención médica
El dolor intenso en la espalda o en un costado, la presencia de sangre en la orina, las náuseas, los vómitos, la fiebre, los escalofríos o el ardor al orinar pueden estar relacionados con un cálculo renal u otros problemas del aparato urinario.
Una obstrucción urinaria acompañada de una infección puede requerir atención médica urgente. Por eso, las infusiones de hierbas no deben utilizarse para retrasar una consulta ni sustituir los estudios indicados por un profesional.
En conclusión, el diente de león, la ortiga y el perejil forman parte de prácticas tradicionales relacionadas con la eliminación de líquidos, pero no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que una de estas infusiones pueda prevenir por sí sola la formación de cálculos renales. La hidratación, la alimentación adecuada y la valoración médica continúan siendo las principales herramientas para reducir el riesgo.



