Barranquilla podría ser la primera ciudad fuera de Norteamérica en la historia de la IndyCar
El sueño de la IndyCar en Barranquilla está más cerca que nunca y tiene una fecha concreta en el horizonte: 2027. Las reuniones técnicas entre la administración de Char y los representantes de la categoría estadounidense han avanzado a un ritmo que sorprende incluso a los más optimistas, con el trazado callejero ya en fase de diseño detallado y los estudios de homologación en proceso. Lo que hace especialmente atractiva esta candidatura es la exclusividad histórica que representaría: nunca en sus más de 100 años de historia la IndyCar ha corrido fuera de Estados Unidos y Canadá, lo que convertiría a Barranquilla en la primera sede internacional de la categoría, un hito que le daría una proyección mediática global sin precedentes al evento y a la ciudad.
El 16 de agosto será el día clave para medir el termómetro real del proyecto: la visita de Juan Pablo Montoya y su hijo Sebastián al evento automovilístico en el Malecón del Río coincidirá con la presencia de representantes técnicos internacionales que evaluarán el trazado propuesto en vivo. Char fue claro en sus últimas declaraciones: quiere que el evento se quede por varios años y está convencido de que una carrera de IndyCar en las calles de Barranquilla pondría el nombre de Colombia en un nivel completamente diferente en el mapa del deporte mundial. Si los plazos se cumplen y las negociaciones llegan a buen puerto antes de fin de año, el anuncio oficial podría llegar antes de que termine 2026, convirtiendo 2027 en el año en que el rugido de los motores resuene por primera vez en la Arenosa.



