Ahora que esta en pleno fervor el proceso preelectoral con miras a escoger senadores y representantes es muy común observar a ciertos personajes visitar en las sedes políticas a quienes aspiran a llegar al Congreso de la República.
Tales personajes con el pretexto de ser unos “grandes líderes· y estar dispuestas a poner en favor de los candidatos toda su capacidad de trabajo a cambio de una retribución económica o algún puesto burocrático, alardean hasta más no poder de manejar cierta cantidad de electores.
Sin embargo, todo indica que no saben lo que en realidad es un verdadero líder, pues confunden esta cualidad con el simple oportunismo electoral.
Sobre el particular es de precisar, que los líderes que han influido decisivamente en el curso de la historia no han sido meros buscadores de poder sino aquellos que, gracias a su formación intelectual, capacidad ética y vocación de cambio, han modificado el destino de los pueblos y regiones en que se han organizado los seres humanos.
Así las cosas, el liderazgo futuro para nuestro país, en especial para Nariño, debe entenderse no como un juego entre las élites o una respuesta populista, sino como el resultado de una causa en que se cuente con un proyecto y una estructura para la acción con propósito de establecer una sociedad justa, pacífica, libre y con posibilidad de organizar un desarrollo sustentable.
Cuando el líder actúa en beneficio de la comunidad, recibe como fruto de su labor, la gratitud política de las masas, y a través del prestigio adquirido, puede acceder a los más altos cargos de representación y función pública.
Más cuando usa la vocación de líder sólo para servirse, terminará su existencia posiblemente enriquecida económicamente, pero despreciado y hasta odiado por el pueblo. El líder que desvirtúa los fines superiores de la política acabará como un politiquero; y es claro que en nuestro país existe ya un profundo rechazo a esas prácticas y conductas que han demostrado su ineficiencia en términos históricos.
Entonces: ¿Qué es un líder político? Es un conductor que, con prestigio intelectual y social, asume un proyecto histórico capaz de generar seguidores organizados y comprometidos con su causa para el ejercicio del poder.
Por lo tanto, “¿Qué puede ser el prestigio intelectual? Es la capacidad demostrada y reconocida para comprender, estudiar, reflexionar y aportar creativamente a la solución de los problemas.
Y, por ende, ¿en qué consiste el prestigio social? Es la habilidad del líder para acercarse a la comunidad: conocer las necesidades sentidas y las esperanzas de los seguidores; canalizar sus intereses y servirles, empleando sus conocimientos en beneficio de los más necesitados”.
Por consiguiente, señores candidatos de Nariño, si pretenden coadyuvar en acabar con la corrupción electoral en todas sus formas no se presten a que esos farsantes que se las dan o pican de “lideres” y que deambulan de sede en sede, jueguen con el deseo que los desvela de ser congresistas. No permitan que eso avivatos les saquen dinero u otra prebenda so pretexto de manifestar que tienen un potencial de votos, cuando muchas veces ni ellos mismos tienen cédula para votar el día de elecciones.
Por: Luis Eduardo Solarte Pastás



