La historia es la ciencia que nos permite conocer una realidad vivida; es esa ciencia social encargada de estudiar los eventos del pasado de la humanidad a través de distintas metodologías que analizan el contexto social, político, económico, geográfico y psicológico del hombre a través de su entorno.
Dice la historiadora Blanca Uribe: “la historia reconstruye el pasado a partir de documentos y evidencias (de tipo material y oral) que son clasificadas, valoradas, interpretadas, cuestionadas y conectadas con otros hechos, mismas que se someten a un análisis crítico con la intención de comprender y explicar las dinámicas de las sociedades del pasado”.
Cabria entonces preguntarnos en Colombia ¿de que ha servido conocer nuestra historia?; al parecer en las últimas décadas la materia de historia se ha enfocado en temas tradicionales como la época precolombina, el descubrimiento y conquista española, la colonia, la independencia, la consolidación republicana y el siglo XX; pero se ha permitido también a muchas instituciones hablar de la historia del entorno territorial. Ahora bien la historia debe servir, para aprender de los aciertos y los errores en la consolidación de un territorio.
En vida la preguntaron a Luis Carlos Galán Sarmiento; Que consejo le daría a un joven político? y el responde con la certeza y propiedad que le caracterizaba: “.. que lea, que estudie mucha historia; ese es el punto de partida porque entiende mucho más el momento histórico que uno vive, se aprecia más el esfuerzo de generaciones anteriores; los procesos que se han cumplido por otros pueblos. Ninguna nación repite los pasos de otra, pero hay afinidades en las circunstancias de maduración, de crecimiento de la conciencia colectiva, de desarrollo de las instituciones, de desarrollo político y todo eso ayuda muchísimo”
En el contexto histórico colombiano han pasado lideres, proceres, estadistas, ciudadanos del común que aportaron un grano de arena para la construcción de este estado; guerras, batallas, muertos, modelos de gobiernos, conflictos internos y aun externos que aun siguen vigentes; la constitución política del 91 que marca un fortalecimiento de los partidos políticos y crecimiento para las minorías; así entonces la historia es un eslabón importante en el desarrollo de un país y un estado.
Que mejor reflejo de la historia que cuentan nuestros padres, abuelos y que han pasado de generación en generación y que cuentan con lujos de detalles acontecimientos que han moldeado a nuestra nación; para las comunidades indígenas la sabiduría estaba en los mayores y sencillamente porque estaban apropiados de la historia en detalle.
Javier Recalde Martínez

