La imagen más nítida de Venus fue tomada por la sonda soviética Venera 13 el 1 de marzo de 1982. Logró enviar fotos a color y datos desde la superficie durante 127 minutos, soportando 460 °C y una presión 90 veces mayor que la terrestre. Hasta hoy, sigue siendo la visión más clara jamás obtenida desde el suelo del planeta.

