La gasolina, une a la derecha

Manuel Eraso

Ismael Botina, popular maestro Buchón, es uno de los pocos que sabe aplicar la fórmula de la vicepresidenta Francia Márquez: ”Vivir sabroso”.

Y en efecto vive sabroso: de la reforma tributaria no entiende ni pio; por impuesto a la renta no se preocupa, porque no sabe ¿qué es eso?; impuesto al salchichón, peor, porque si acaso se come una morcilla por la muerte de un judío. Con tal que no le pongan impuesto a La Cigarra, ya que es el almuerzo del gremio de los albañiles nariñenses, que graven el resto.

Sobre la gasolina y la discusión de hoy cuando el presidente Petro pretende aumentar el precio del galón en zonas de frontera, se mira con sorpresa cómo los congresistas de ultraderecha, son quienes han levantado la bandera de la protesta. Llegaron nuestros parlamentarios con afiches gritando ¡No a la eliminación del subsidio a los combustibles…! Ahí tienen, los derechosos igual que los izquierdosos saben protestar.

Maestro Buchón, que no usa una gota de gasolina porque siempre viaja en su bicicleta “Monark”, quiere explicarles cómo es el asunto. Hace 15 años el contrabando de gasolina desde el Ecuador era descarado, llegaban tractomulas día y noche, a ojos vista de las autoridades y el Estado se quejó que no percibía impuestos.

Llegó al Congreso la discusión del Plan Nacional de Desarrollo, tiempo del presidente Samper, y el senador Parmenio Cuéllar, en el último punto, a mano escribió esta frase: “hasta tanto el Estado colombiano no construya el poliducto Jumbo-Pasto, la nación subsidiará el precio de los combustibles, para que haya equidad en la frontera”.

Por esta frase es que gozamos del precio diferencial. Además, después se logró no solo el subsidio al trasporte, sino también la exención del impuesto del IVA, y otros aranceles.

Este fue un logro muy importante, desafortunadamente muchos propietarios de estaciones se aprovecharon de la ocasión y montaron negocios en el Valle y Cauca, dejando los combustibles subsidiados fuera de Nariño, generando enormes ganancias a costa del Estado.

Otro fenómeno. Nos llenamos de estaciones de servicio. Hace diez años existían 116 estaciones en todo Nariño, hoy por hoy tenemos más de mil, estamos por encima de Antioquia. Y como las autorizaciones para el funcionamiento de esta clase de negocios es facultad de los señores alcaldes, estos, ni cortos ni perezosos se hicieron a sus negocios propios.

El 70% de alcaldes de Nariño son propietarios de estaciones de gasolina. En Barbacoas cada cien metros hay una bomba gasolinera. Allá no importa el precio, porque todo se va para el narcotráfico. Igual sucede en zonas de la cordillera, donde no hay carros, pero abundan las estaciones de servicio.

Este es un tema complejo. Vemos a nuestros congresistas rasgándose las vestiduras; todos los nuestros han dicho que no le halan a la reforma con ese punto de los combustibles.

Nadie propone métodos de control técnico, para evitar que la gasolina se fugue a otros departamentos o al narcotráfico.

Esperemos…

Por: MANUEL ERASO

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