Alina Constanza Silva R.- Columnista
Inicialmente, parece que existe una correlación entre lo que sucede entre la elección del presidente de la nación y los lideres territoriales. La respuesta es sí existe, pero es moderada, y depende de múltiples factores entre los que se destacan: popularidad del presidente, fortaleza de los partidos políticos, las coaliciones y la dinámica local.Una hipótesis para que esto sea cierto es el fenómeno denominado “efecto de arrastre presidencial” que significa que la popularidad del presidente puede beneficiar a los candidatos de su coalición en elecciones posteriores.
El sistema presidencialista colombiano genera un efecto de arrastre cuando existe una victoria amplia del presidente de tal manera, que se puede traducir en mejores resultados para la elección de gobernadores, alcaldes, diputados y concejales. Pero un atenuante de ese efecto es el tiempo que media entre elecciones, que en el caso de los territorios sucede un año después de la elección presidencial.Igualmente, puede desvirtuarse esta correlación debido a que el país existe un fuerte regionalismo donde los ciudadanos votantes por el presidente que desean tener y una cosa completamente diferente puede suceder con la elección de gobernador o alcalde que votan por la competencia que tengan los candidatos para resolver problemas locales.
La última elección de presidente de tendencia progresista no se tradujo en la elección de sus seguidores como alcaldes o gobernadores en importantes capitales de departamento. La elección territorial evidencia que un votante puede depositar su confianza para un líder político progresista para la nación, pero puede votar y de hecho lo hacen por un candidato de derecha o ultraderecha que considere que tiene la competencia para administrar mejor una ciudad o el departamento.
Otro factor que puede desvirtuar la correlación planteada es el voto por evaluación. Las elecciones regionales se convierten en un referente sobre el primer año del gobierno nacional. Entonces, si el presidente tiene una alta aprobación, sus aliados pueden beneficiarse, pero si es el caso contrario, la oposición tiene mayor posibilidad de ganar una elección territorial.En el pasado, el gobierno de Uribe tuvo altos niveles de aprobación que beneficio a sus aliados en las elecciones regionales, pero también los liderazgos regionales independientes fueron una fuerza opositora importante. En este caso, existió una correlación positiva, pero no un dominio absoluto. En el gobierno de Santos que también fue reelegido, en las elecciones regionales los partidos tradicionales dominaron las gobernaciones evidenciando que el apoyo a Santos no se tradujo automáticamente en triunfo de sus aliados en las regiones. Con Duque, respaldado por el uribismo perdió ciudades importantes como Bogotá, Medellín y Cali con lideres que no estaban de acuerdo con Duque. La baja popularidad de Duque influyo, así como las dinámicas locales. Con Petro, en las elecciones regionales del 2023 sus candidatos obtuvieron resultados limitados porque muchos de los gobernadores o alcaldes pertenecían a coaliciones regionales o partidos diferentes al de gobierno nacional. Estos hechos muestran que el voto presidencial no se traslada automáticamente al ámbito local.
Los estudios que se han realizado indican que existe una correlación entre la popularidad presidencial y el desempeño de su coalición, pero es moderada, no fuerte. Generalmente, los factores locales explican una parte del resultado. Factores como el reconocimiento del candidato, alianzas regionales, gestión del alcalde o gobernador saliente, clientelas o maquinaria políticas son más determinantes que la afinidad con el presidente.
Se puede medir la correlación mediante procedimientos estadísticos incorporando en los análisis variables como el porcentaje de votación presidencial y regional, o incorporando variables como la evolución de la pobreza, la urbanización, participación electoral y afiliación partidista.
Finalmente, en términos cualitativos, podría afirmarse lo siguiente: si el presidente tiene una alta legitimidad y popularidad (si su votación es mayoritaria a la suma de la votación obtenida por la oposición, los votos en blanco y la abstención), además que cuente con una coalición organizada, aumentada la probabilidad que sus aliados políticos en las regiones puedan ser candidatos triunfantes es la gobernación o en las alcaldías municipales. Si el presidente tiene resistencia y una oposición fuerte, es de esperar que los candidatos de oposición se fortalezcan en las elecciones territoriales. En todo caso, los factores locales son decisivos y explican por qué un mismo departamento o municipio puede votar por un presidente de una corriente política y, un año después, elegir un alcalde o gobernador de otra completamente diferente. Entonces, si existe correlación, pero es moderada.




