POR: P. NARCISO OBANDO
El Papa Francisco menciona: “Educar es un acto de amor, es dar vida”. Y el amor es exigente, pide utilizar los mejores recursos, despertar la pasión y ponerse en camino con paciencia junto a los jóvenes. Es fascinante el mundo de la educación, que nunca es una acción repetitiva, sino el arte del crecimiento, de la maduración.
Es a través de la educación que el ser humano alcanza su máximo potencial y se convierte en un ser consciente, libre y responsable. Pensar en la educación es pensar en las generaciones futuras y en el futuro de la humanidad; por lo tanto, es algo que está profundamente arraigado en la esperanza y requiere generosidad y valentía.
La educación no termina en las aulas de las escuelas, de los colegios o de las universidades, sino que se afirma principalmente respetando y reforzando el derecho primario de la familia a educar.
Para educar con sabiduría y amor hay que buscar integrar el lenguaje de la cabeza con el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos. Que un educando piense lo que siente y lo que hace, haga lo que siente y lo que piensa, buscando una integración total.
Es así que un auténtico pacto educativo debe promover los valores del cuidado de los demás, la paz, la justicia, la bondad, la belleza, la aceptación y la fraternidad para construir esperanza, solidaridad y armonía en todas partes.
En algunos países se habla que está roto el pacto educativo porque falta esta concurrencia social en la educación. Educar no es solamente transmitir conceptos, esta sería una herencia de la Ilustración que hay que superar, o sea no sólo transmitir conceptos, sino que es una labor que exige que todos los responsables de la misma – familia, instituciones educativas e instituciones sociales, culturales, religiosas participen. Es de suma importancia entender que educar es siempre un acto de esperanza que invita a la coparticipación y a la transformación paralizante de la indiferencia.
“Queremos comprometernos con valentía para dar vida a un proyecto educativo invirtiendo nuestras mejores energías e iniciando procesos creativos y transformadores en colaboración con la sociedad civil”, dice el Papa Francisco.
Puede interesarle: https://www.diariodelsur.com.co/discriminacion-social-y-cultural/
La sociedad actual tiene el privilegio de acceder a grandes cantidades de información, por ello se hace muy necesario trabajar la capacidad de “discernir” entre qué es verdad y qué no, así como entre lo que nos resulta realmente útil, o es simplemente un intento de manipularnos como ciudadanos. Desarrollar el pensamiento crítico nos da la capacidad de poder pensar por nosotros mismos, algo extremadamente útil en los tiempos que corren y, sobre todo, en los que vienen.
El ideal sería procurar una educación totalmente libre de intereses políticos y que se centre de verdad en buscar lo mejor para las nuevas generaciones, que permita enseñar las herramientas necesarias para que todas las personas puedan desarrollarse plenamente y tener un futuro prometedor.

