Emilio Coral Ojeda

La crisis uribista

Los resultados de las recientes elecciones al Senado y Congreso de la República y el transcurso de la campaña política hacia la Presidencia de la República muestran a un uribismo en crisis como partido político, como ideología y pensamiento político.

En medio de las confusiones del pensamiento, tal vez de la angustia y desesperación, de cara a la incertidumbre y al desasosiego,  el noticiero de televisión Noticias Uno, dirigido por  Cecilia Orozco y haciendo de presentador noticioso Carlos Cárdenas, informó públicamente que  el pasado  30 de marzo, en el restaurante Rancho de Jonás, en Cali, un hombre que tenía puesta una camiseta con la publicidad de la campaña del candidato Federico Gutiérrez a la Presidencia de la República, explicaba y convocaba a que la población civil conforme grupos armados para cuidar, defender y proteger a la ciudad, ofreciendo incluso armas para quien las necesite. Christian Garcés, representante del uribismo, asegura que ningún seguidor o militante del uribismo en Cali tenga autorización para convocar a la sociedad civil para que se arme y conforme grupos armados y precisa que este evento no hizo parte ni tampoco fue programado por esta campaña política. Por su parte Federico Gutiérrez considera que “ninguna incitación a la violencia ni nada que se le parezca es avalada por mí ni por mi campaña”.

Las senadoras del Centro Democrático Uribista, María Fernanda Cabal Y Paloma Valencia reconocen la pérdida de 6 curules en el Senado y 12 curules en la Cámara de Representantes y han explicado que el Presidente de la República Iván Duque ha gobernado de espaldas al Centro Democrático, incluso que “ha gobernado con rivales” y que además ha habido un alejamiento hacia las bases, hacia la militancia, un olvido de los simpatizantes y seguidores.

Es entonces el desgaste de un pensamiento y de una ideología política uribista que no ha podido  ni ha querido entender que por ejemplo las  movilizaciones sociales, el estallido social, la  rebelión ciudadana del 2021, no son terrorismo, no es la influencia de lo leído fanáticamente como “infiltración castro chavista”, sino  la consecuencia de una concentración del poder para  mantener y cuidar los privilegios de los grupos de poder, concentración que a su vez ha generado una abundancia de la pobreza y la miseria en la numerosa población vulnerable, todo esto cubierto por el clientelismo, la burocracia, la tramitología, la impunidad, la corrupción y las inmensas y tremendas desigualdades sociales.

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La ideología uribista considera que el cambio social, que una transformación política pone en peligro la libertad y la democracia, para así meterle miedo a la población y que del puro miedo acepten y elijan dócilmente al candidato de la coalición Equipo Colombia, Federico Gutiérrez, porque es el salvador, el redentor, quien nos salvará del peligro del considerado populismo, cuando se trata es de una renovación, de un cambio que perjudica los interés del sector financiero, empresarios industriales, terratenientes, ganaderos, grandes comerciantes, caciques politiqueros y dueños de la corrupción institucional, priorizando el bien común como principio democrático.

Por: Emilio Coral.