La combinación de sequía, altas temperaturas e incendios está generando una situación complicada para diferentes municipios de Nariño. Reportes recientes señalan problemas de abastecimiento de agua y afectaciones a familias en varias zonas del departamento.
La falta de agua tiene consecuencias tanto para las comunidades urbanas como para los campesinos, quienes necesitan el recurso para consumo, cultivos y animales. La situación también complica la atención de los incendios forestales, pues los organismos de emergencia requieren agua para controlar las llamas. Las autoridades deben mantener vigilancia sobre los municipios con mayor riesgo y adoptar medidas para garantizar el suministro a la población.


