La compañía artística Ardanza continúa consolidándose como una de las agrupaciones más representativas de la danza a nivel regional, nacional e internacional. Por sexta ocasión consecutiva, la agrupación hizo parte del Concurso Internacional de Danza Andina, escenario en el que ha logrado posicionarse entre las compañías más destacadas por la calidad, creatividad y fuerza de sus puestas en escena.
En el marco de la vigésima versión del Carnaval de la Cultura y la Alegría, realizado en el corregimiento de Santander, municipio de Túquerres, Ardanza alcanzó en el año 2026 el primer lugar, ratificando su excelencia artística y su compromiso con la preservación y proyección del patrimonio cultural.
Versión
Durante esta importante versión del evento, la compañía deslumbró al público y al jurado con dos propuestas escénicas; la primera rindiendo un profundo homenaje al folclor del departamento de Nariño con la puesta en escena, titulada Pañolónes, Fiesta del Sur, donde exaltó las tradiciones, colores y expresiones propias de la región, evocando la identidad cultural del sur del país a través del movimiento y la música.
La segunda presentación correspondió a un fragmento de su obra de danza ‘Legado: herencias vívidas del sur’, una propuesta que explora el mestizaje cultural mediante un homenaje a la danza española, integrando tres ritmos emblemáticos: la danza gitana, el tango flamenco y las sevillanas, logrando una fusión armónica entre tradición y técnica contemporánea.
Montaje
El montaje contó con un elenco de 20 integrantes, quienes demostraron en escena su talento, disciplina y profundo amor por la danza, dejando en alto el nombre de su agrupación y de su territorio. Una vez más, Ardanza reafirma su compromiso con el arte y la cultura, destacándose en un escenario que año tras año se convierte en punto de encuentro para las expresiones culturales que celebran la identidad y la alegría de los pueblos.
Adicionalmente, en la modalidad de colectivo coreográfico, Ardanza obtuvo el tercer puesto con la propuesta ‘Pukllay’, un llamado a la identidad’, una obra que reitera el compromiso de la agrupación por rescatar, visibilizar y proyectar sus símbolos culturales. A través de esta puesta en escena de danza y música, se rinde un homenaje al Monocusillo, figura representativa de la tradición festiva, llevando su esencia y significado a cada escenario y a diferentes lugares del mundo.



