La ciencia confirma que sí existen casos en los que animales pueden “emborracharse” en la naturaleza

Diversos estudios y observaciones de campo han demostrado que algunos animales salvajes pueden experimentar efectos similares a la embriaguez, no porque busquen el alcohol como lo hacen los humanos, sino porque consumen alimentos naturales que contienen etanol o compuestos psicoactivos al fermentar o por interacción con hongos.

¿Cómo ocurre esto en la naturaleza?

1. Frutas fermentadas
Cuando las frutas maduras caen al suelo, levaduras presentes en la naturaleza pueden fermentar sus azúcares, transformándolos en etanol (alcohol natural). Animales frugívoros que comen grandes cantidades de estas frutas pueden ingerir suficiente etanol para afectar su sistema nervioso.

2. Hongos psicoactivos y otras plantas
Algunas especies, como ciertos hongos alucinógenos, contienen sustancias que también pueden tener un efecto intoxicante en animales que los consumen habitualmente en su entorno.

Animales que pueden verse afectados

Aves (como el ampelis americano):
Comen bayas maduras o sobre maduras fermentadas. Estas bayas pueden contener etanol suficiente para alterar su coordinación y reflejos, de forma parecida —en menor grado— a cómo afecta el alcohol a los humanos.

Elefantes africanos:
Hay evidencia genética que sugiere que estos grandes mamíferos no metabolizan el alcohol tan eficientemente como otros animales, de modo que si consumen frutas fermentadas como las de marula en grandes cantidades, podrían experimentar efectos de intoxicación.

Otros casos documentados o anecdóticos:
Otras especies frugívoras, primates y pequeños mamíferos también han sido observados consumiendo frutos o néctares fermentados, lo que expone a sus organismos a pequeñas cantidades de alcohol natural.

¿Se “emborrachan” igual que los humanos?

Es importante aclarar que, en la mayoría de los casos, no hay evidencia de que estos animales busquen activamente el estado de embriaguez ni que lo hagan conscientemente como práctica recreativa. La intoxicación ocurre de manera incidental cuando ingieren alimentos fermentados que contienen alcohol producido de forma natural.

Además, aunque algunos estudios antiguos afirmaban que animales como los elefantes quedaban “ebrios” por comer frutas fermentadas, investigaciones más recientes muestran que podría ser poco frecuente por sí solo y que la intoxicación real depende de factores como la cantidad de etanol ingerida y la capacidad del animal para metabolizarlo.

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