La ciencia busca nuevas formas de combatir al mosquito que transmite el dengue

El mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue y también responsable de propagar enfermedades como el Zika, el chikunguña y la fiebre amarilla, se ha convertido en un desafío creciente para la salud pública mundial. Su capacidad para adaptarse a los entornos urbanos y reproducirse en pequeños recipientes con agua ha favorecido su expansión.

Ante el aumento de los casos de dengue, los científicos están desarrollando nuevas estrategias que van más allá de la fumigación y el uso tradicional de insecticidas. Entre ellas se encuentran nuevas vacunas, métodos biológicos y tecnologías destinadas a reducir las poblaciones de mosquitos o impedir que transmitan los virus.

Una de las alternativas más estudiadas utiliza la bacteria Wolbachia. Los investigadores han descubierto que los mosquitos infectados con determinadas cepas de esta bacteria tienen una menor capacidad para transmitir el virus del dengue. En ensayos realizados en Indonesia, las zonas donde fueron liberados mosquitos con Wolbachia registraron una reducción del 86 % en las hospitalizaciones por dengue frente a zonas sin este método.

También se investigan técnicas de modificación genética para disminuir las poblaciones de Aedes aegypti, así como nuevas formas de aplicar insecticidas de larga duración en espacios interiores. Estas alternativas buscan enfrentar un problema adicional: en varias regiones los mosquitos han desarrollado resistencia a algunos insecticidas utilizados tradicionalmente.

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