La carrera por liderar la ONU entra en una etapa decisiva: ocho candidatos buscan suceder a Guterres

El proceso para elegir al próximo secretario general de las Naciones Unidas entró en una nueva etapa este viernes 21 de agosto, cuando el Consejo de Seguridad realizó una segunda “votación indicativa” para medir el respaldo que tienen los ocho aspirantes que permanecen en la carrera. La mayoría de ellos procede de América Latina y el Caribe, una región que reclama mayor protagonismo en la conducción del organismo internacional.

La competencia tiene además un componente histórico: cinco de los ocho candidatos son mujeres, lo que mantiene abierta la posibilidad de que, por primera vez en la historia de Naciones Unidas, una mujer llegue a ocupar la Secretaría General.

Entre los nombres que han ganado mayor relevancia aparecen Rebeca Grynspan, de Costa Rica, y Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana. Tras la segunda consulta informal, Rodrigues-Birkett habría tomado una estrecha ventaja, con ocho votos favorables y tres desfavorables, mientras que Grynspan obtuvo siete respaldos y cuatro rechazos. Sin embargo, estos resultados todavía no representan una elección definitiva.

Una competencia con fuerte presencia latinoamericana

La lista también incluye a figuras de amplia trayectoria internacional como la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la excanciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, y el ugandés Olara Otunnu, entre otros. La ecuatoriana Ivonne Baki se incorporó recientemente al proceso y completó el grupo de ocho aspirantes.

La concentración de candidaturas latinoamericanas no es casual. Existe una expectativa de que esta vez la región pueda conseguir el máximo cargo diplomático de Naciones Unidas, especialmente después de que durante años otras regiones hayan tenido mayor presencia en la dirección del organismo.

El desafío de suceder a António Guterres

El próximo secretario general tendrá que asumir el cargo en un momento especialmente complejo para Naciones Unidas. El organismo enfrenta conflictos internacionales, dificultades financieras, cuestionamientos al funcionamiento del sistema multilateral y profundas diferencias entre las principales potencias que integran el Consejo de Seguridad.

António Guterres finalizará su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026, después de una década al frente de la organización. Su sucesor tendrá que intentar recuperar consensos entre países que mantienen posiciones enfrentadas en asuntos como las guerras, la seguridad internacional, el cambio climático y la reforma de las propias Naciones Unidas.

La votación todavía no define al ganador

Aunque las votaciones indicativas permiten conocer qué candidatos generan mayor respaldo entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, no constituyen una elección formal. El proceso continuará con nuevas consultas y, posteriormente, el Consejo deberá recomendar un candidato a la Asamblea General, que será la encargada de aprobar su nombramiento. Además, cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— puede bloquear una candidatura mediante su derecho de veto.

Por ahora, la carrera continúa abierta. La ventaja conseguida por Rodrigues-Birkett y la permanencia de Grynspan entre las favoritas mantienen la posibilidad de que una mujer latinoamericana haga historia al convertirse en la primera secretaria general de la ONU. El resultado final, sin embargo, dependerá de complejas negociaciones diplomáticas que podrían extenderse durante los próximos meses.

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