El Carnaval de Negros y Blancos en su versión 2026 se consolidó como una de las expresiones artísticas más profundas y vibrantes del país, logrando cautivar a propios y visitantes con su impresionante despliegue de creatividad y cultura. Las calles de Pasto se transformaron en un escenario multicolor, donde el arte y la tradición se fusionaron para dar inicio al nuevo año con una celebración única.
Los artistas y cultores del Carnaval deslumbraron con sus obras de arte, que brillaron por su calidad estética y su mensaje profundo. Las carrozas, protagonistas de esta edición, se convirtieron en el centro de atención, cautivando a los asistentes con su diseño, colores y detalles meticulosamente elaborados.
Historias
Estas verdaderas obras de arte se ubicaron cerca del estadio Libertad, un lugar emblemático para el cierre de las festividades, donde cientos de personas se acercaron para tomarse fotografías y admirar la magnitud de estas creaciones.
El 7 y 8 de enero fueron días especiales para los nariñenses y turistas que asistieron al evento, asombrados por la belleza y el mensaje de las carrozas. Cada una de ellas narraba historias de tradición, resistencia y creatividad, reflejando el alma del pueblo pastuso.
El entusiasmo y la alegría se apoderaron de las calles, mientras las personas se unían para festejar y llevarse un recuerdo imborrable de esta fiesta patrimonial.
Privilegio
Pasto celebró con fervor y alegría, dejando claro que el Carnaval de Negros y Blancos sigue siendo un evento de trascendencia no solo para la región, sino para todo el país.
Con su colorido desfile, la ciudad reafirmó su lugar como un referente cultural, donde la tradición y el arte continúan siendo el corazón de la celebración. Sin duda, este carnaval ha sido una fiesta que quedará en la memoria colectiva de todos los que tuvieron el privilegio de vivirlo.
Este año, el evento alcanzó nuevas alturas en términos de participación y organización, con una mayor integración entre los diferentes actores del carnaval, desde los artistas hasta los espectadores.
Las carrozas, que parecían cobrar vida propia, fueron la prueba del arduo trabajo colectivo que cada año se realiza para mantener viva la esencia del carnaval. Además, el evento contribuyó al fortalecimiento del turismo en la región, atrayendo a miles de visitantes nacionales e internacionales.




