La adicción al celular entre adolescentes se ha convertido en una preocupación creciente de salud mental, caracterizada por el uso excesivo y descontrolado del dispositivo, así como por la negligencia de responsabilidades académicas y sociales. Este comportamiento, cada vez más frecuente, genera consecuencias negativas tanto emocionales como físicas, afectando la vida cotidiana de los jóvenes y sus relaciones interpersonales.
Entre los síntomas más comunes se encuentran el uso prolongado del celular en momentos inapropiados, la dificultad para desconectarse, y la tendencia a descuidar las tareas escolares o familiares. A nivel emocional, los adolescentes suelen experimentar ansiedad, irritabilidad y malestar al no tener acceso a su teléfono, fenómeno conocido como nomofobia. Además, se observa un creciente aislamiento social y problemas de sueño relacionados con el uso del dispositivo antes de dormir.
Diversos estudios han evidenciado que el uso problemático del celular está estrechamente vinculado con trastornos como la ansiedad y la depresión, en muchos casos agravados por la comparación constante en redes sociales. Las alteraciones del sueño y el bajo rendimiento académico también figuran entre las principales consecuencias, al igual que la irritabilidad y la dificultad para conectar emocionalmente con otras personas.
Para contrarrestar esta problemática, los expertos recomiendan establecer límites claros en el uso del celular, como evitarlo durante las comidas, antes de dormir o en espacios familiares. Asimismo, se sugiere fomentar actividades alternativas como el deporte, la lectura y los pasatiempos creativos, que contribuyen a equilibrar el tiempo de ocio digital con experiencias reales y enriquecedoras.
En los casos más graves, los profesionales de la salud mental aconsejan buscar apoyo psicológico especializado en adicciones tecnológicas. Además, algunas instituciones educativas han comenzado a implementar planes digitales que enseñan a los alumnos a usar la tecnología de manera responsable, promoviendo un equilibrio entre el mundo virtual y la vida cotidiana.

