El sector ganadero está mostrando una tendencia clara hacia sistemas más eficientes basados en el aprovechamiento de pasturas. Cada vez más productores apuestan por extender la recría a campo antes de enviar los animales a corrales de engorde, lo que permite sumar kilos a menor costo.
La clave está en maximizar el uso del pasto como principal fuente de alimentación. Al mejorar la implantación de pasturas y optimizar su manejo, los animales logran una ganancia de peso sostenida y económicamente más conveniente que en esquemas exclusivamente intensivos.
Esta estrategia no elimina el uso de feedlots, pero sí los integra de manera más estratégica. Los animales llegan al corral con mayor peso inicial, lo que reduce el tiempo de terminación y mejora la eficiencia global del sistema.
El resultado es una producción de carne más competitiva, con menores costos por kilo ganado y una mejor utilización de los recursos forrajeros disponibles. Para el productor, esto significa mayor rentabilidad; para el mercado, más volumen de carne a valores potencialmente más accesibles.




