Kevin De Bruyne cierra el capítulo más importante de su carrera con Bélgica sin el título que mereció
A sus 34 años y tras cuatro Copas del Mundo, Kevin De Bruyne disputó en este Mundial 2026 lo que él mismo confirmó como su última participación en el torneo más grande del fútbol mundial. El mediocampista del Napoli, considerado por muchos el mejor de su posición en la historia reciente del fútbol, cierra un ciclo mundialista de 16 partidos, tres goles y la eterna sensación de que su generación estuvo más cerca que nunca del título en Rusia 2018 sin poder conseguirlo. En este torneo tuvo un papel más secundario que en ediciones anteriores, llegando a quedarse en el banquillo ante Estados Unidos mientras Bélgica goleaba 4-1, una imagen que resume la transición generacional que vive su selección.
Su legado con Bélgica sin embargo es irreprochable: 100 partidos internacionales, el motor de la mejor generación en la historia de los Diablos Rojos, y el cerebro que llevó al equipo al tercer puesto de Rusia 2018 con actuaciones que dejaron al mundo boquiabierto. Tras el Mundial, tanto De Bruyne como Romelu Lukaku se retirarán de la selección, dejando a Youri Tielemans como el nuevo líder de una Bélgica que empieza a construir su siguiente generación. La Copa del Mundo sin título es la única herida abierta en la carrera de uno de los jugadores más brillantes de su era, un genio que el fútbol mundial tardará muchos años en olvidar.




