Con solo 14 años, Kenneth Shinozuka desarrolló un sensor inalámbrico para ayudar a personas con Alzheimer que deambulan por la noche. La idea nació al cuidar a su propio abuelo. Es un dispositivo del tamaño de una moneda que se coloca en el pie o dentro del calcetín.Cuando el paciente se levanta de la cama y apoya el pie, el sensor detecta la presión y envía una alerta inmediata por Bluetooth al teléfono del cuidador. Así pueden reaccionar antes de una caída o de que la persona salga de casa.Es más discreto que los monitores tradicionales y mucho más efectivo. Tecnología simple, impacto enorme: más seguridad para el paciente y noches más tranquilas para quien cuida..





