Junior de Baranquilla y Su derota en el FPC 

El Tiburón arrancó el Clausura con una derrota que encendió las alarmas sobre su capacidad para el tricampeonato

Junior de Barranquilla vivió su noche más difícil del año en el Manuel Murillo Toro y la derrota 1-2 ante Tolima dejó más preguntas que respuestas sobre el estado real del bicampeón. El equipo de Alfredo Arias llegó a Ibagué con la confianza de quien goleó 3-0 a Nacional en la final de junio y conservó casi toda la plantilla campeona, pero desde el primer minuto mostró una versión frágil e imprecisa que el técnico barranquillero no esperaba ver en el debut del semestre. Junior incluso celebró un gol de Daniel Rivera en los primeros minutos que el árbitro anuló por posición adelantada, un momento que cambió la dinámica del partido y permitió que Tolima tomara el control del juego progresivamente hasta construir el 2-0 del primer tiempo que resultó definitivo.

Lo más preocupante para el Tiburón no es la derrota en sí sino la imagen que dejó: las fallas defensivas entre los centrales que Sebastián Oliveros supo explotar con las transiciones rápidas de Cabezas Hurtado y Flórez reflejan un equipo que todavía no encontró el ritmo competitivo después de la pausa del Mundial. Junior reaccionó en el segundo tiempo con más intensidad y el gol de Paiva al 78 generó esperanza, pero el tiempo no alcanzó para completar la remontada. Alfredo Arias tiene trabajo urgente por delante: el sueño del tricampeonato que nadie en la historia del fútbol colombiano moderno ha logrado requiere un Junior más sólido, más concentrado y con menos errores defensivos que los que mostró esta noche en Ibagué.

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