El sueño del tricampeonato sigue vivo pero la derrota ante Tolima recordó que el camino será más difícil de lo que parecía
Junior de Barranquilla persigue en este segundo semestre algo que ningún equipo ha logrado en la historia moderna del fútbol colombiano: ganar tres ligas consecutivas en la era profesional del torneo. El proyecto de Alfredo Arias llegó al Clausura con todos los argumentos para conseguirlo: el plantel más experimentado del torneo, la memoria muscular de dos campeonatos consecutivos, la confianza de quien sabe exactamente cómo se gana cuando el torneo llega a su fase decisiva y el respaldo de una hinchada barranquillera que sueña con ver al Tiburón hacer historia. Sin embargo la derrota 1-2 ante Tolima en la primera fecha fue un recordatorio brutal de que el tricampeonato no llegará solo por el hecho de ser campeón vigente.
Lo que diferencia a Junior del resto de equipos que buscan destronar al bicampeón es precisamente esa experiencia acumulada en los momentos de presión máxima: el Tiburón sabe cómo ganar partidos de cuadrangulares, sabe cómo manejar las finales y sabe cómo mantener la concentración cuando el torneo se define. Alfredo Arias tiene razón cuando dice que esto no es como empieza sino como termina, porque los dos campeonatos anteriores también tuvieron tropiezos en el arranque que no impidieron la coronación final. El verdadero Junior aparecerá cuando estén disponibles Silveira, Muriel, Fydriszewski, Teófilo y todos los titulares que faltaron en Ibagué, y ese Junior completo es perfectamente capaz de conseguir el tricampeonato histórico que el fútbol colombiano todavía no ha visto.



