Júbilo en Bogotá tras captura del dictador

En una operación militar sin precedentes denominada «Resolución Absoluta», fuerzas de Estados Unidos detuvieron en la madrugada de este sábado 3 de enero de 2026 a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas. El presidente Donald Trump calificó la intervención como «brillante» y confirmó que ambos fueron trasladados a Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcoterrorismo y conspiración para la importación de cocaína. Trump aseguró que su país dirigirá Venezuela hasta asegurar una «transición adecuada», abriendo paso a inversiones para reconstruir la industria petrolera.

Reacción y despliegue en Colombia

La noticia provocó una respuesta inmediata y contundente del presidente Gustavo Petro, quien rechazó lo que considera una «agresión a la soberanía de América Latina». En defensa del principio de autodeterminación, Petro ordenó el despliegue de la Fuerza Pública en la frontera con Venezuela y activó un Puesto de Mando Unificado en Cúcuta para gestionar una posible crisis humanitaria. Mientras el mandatario colombiano busca convocar al Consejo de Seguridad de la ONU, líderes de oposición como Álvaro Uribe defendieron la acción como una medida de «legítima defensa» ante la dictadura.

Celebración en el corazón de Bogotá

Contrario a la postura oficial, miles de migrantes venezolanos transformaron la Plaza de Bolívar en un epicentro de júbilo. Entre lágrimas y banderas tricolores, la comunidad celebró lo que consideran el fin de años de exilio y dolor. Testimonios como el del ingeniero Héctor Rubio reflejan la esperanza de un retorno cercano: «Es el inicio de huracanes de cambio para Suramérica», afirmó.

Para los venezolanos en el exterior, la captura en suelo estadounidense no es solo un proceso judicial, sino la promesa de recuperar su patria. Sin embargo, la región permanece en vilo ante la incertidumbre de una transición bajo tutela extranjera y la creciente tensión entre los gobiernos de Bogotá y Washington.