Jonathan risueño y su partido con el Deportivo pasto 

Risueño dirige al Pasto desde la tribuna y su ausencia en el banco complica el inicio del semestre

Jonathan Risueño vive esta noche una de las situaciones más incómodas que puede enfrentar un técnico en el fútbol colombiano: ver el partido de su equipo desde las gradas del estadio La Libertad de Ipiales cumpliendo la primera de las once fechas de sanción que le impuso la Dimayor después de los incidentes que protagonizó al final del primer semestre. El entrenador nariñense construyó en Deportivo Pasto uno de los proyectos más sólidos del fútbol colombiano en los últimos dos años, con un estilo de juego basado en la presión alta, la intensidad física y el aprovechamiento inteligente de la altura que convirtió al equipo pastuso en uno de los más difíciles de superar en Colombia cuando juega en el estadio La Libertad. Su ausencia en el banco esta noche frente a Águilas Doradas es una baja que va mucho más allá de lo táctico porque Risueño es el alma emocional de un equipo que responde directamente a la energía que él transmite desde el área técnica.

Lo que hace más difícil la situación para el Pasto es que once fechas de sanción para su técnico principal en el inicio del segundo semestre es una condena que puede descarrilar completamente las aspiraciones del club en este torneo. El asistente técnico que asume interinamente el banco pastuso no tiene el mismo peso ni la misma autoridad que Risueño para tomar decisiones en los momentos difíciles del partido, y los jugadores inevitablemente sienten la ausencia del técnico que los conoce mejor que nadie y que sabe exactamente qué decirles cuando el partido se pone complicado. Pasto necesita demostrar esta noche que el proyecto es más grande que cualquier individuo y que tiene la madurez colectiva para ganar incluso cuando el arquitecto principal del equipo está obligado a observar desde las gradas.

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