Risueño dirige el Clausura desde la tribuna y su ausencia en el banco pesa sobre un Pasto que lo necesita
Jonathan Risueño es el técnico más importante que ha tenido el Deportivo Pasto en los últimos años y su ausencia en el banquillo durante las primeras 11 fechas del Clausura es el problema más grande que enfrenta el equipo volcánico en este arranque de temporada. El entrenador nariñense que transformó al Superdepor en uno de los equipos más competitivos del fútbol colombiano, llevándolo a cuadrangulares semifinales en 2025 y construyendo una identidad de juego basada en la presión alta y la intensidad colectiva, paga una sanción de 11 fechas que lo obliga a ver los partidos desde la tribuna mientras Wilson Morelo asume la responsabilidad de dirigir el equipo en la línea. Una situación que deja al Pasto sin su cerebro táctico en el momento más importante del semestre.
Lo que hace especialmente frustrante la situación para la hinchada volcánica es que la sanción llegó en el peor momento posible: justo cuando el equipo terminó el primer semestre en caída libre con cinco derrotas consecutivas y necesitaba el reinicio del Clausura como la oportunidad perfecta para recuperar el rumbo bajo la dirección de Risueño. Sin él en el banco las decisiones tácticas en los momentos clave del partido no tienen la misma velocidad ni la misma precisión que cuando el técnico está sobre la línea, y el 2-3 ante Medellín lo demostró claramente. Risueño podrá volver al banquillo recién en la fecha 12 del Clausura, lo que significa que Pasto tendrá que encontrar puntos y estabilidad sin su técnico durante más de dos meses de competencia.




