El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) emitió una alerta sanitaria en Colombia por la comercialización del Jabón Facial de la marca Arana Shop, producto promocionado por el creador de contenido e influencer cartagenero Jesús Arana. La entidad advirtió que el cosmético actualmente no cuenta con una Notificación Sanitaria Obligatoria (NSO) vigente, por lo que su venta en el país es considerada ilegal.
La decisión ha generado una fuerte controversia en redes sociales, debido a la popularidad del producto entre miles de seguidores del influencer, quien se ha dado a conocer por compartir contenido relacionado con procedimientos estéticos, cuidado de la piel y productos de belleza.
¿Por qué el INVIMA declaró ilegal el producto?
De acuerdo con la alerta sanitaria emitida por la autoridad, el jabón facial estaba identificado con el código de Notificación Sanitaria Obligatoria NSOC21441-23CO. Sin embargo, dicho permiso fue cancelado el 13 de enero de 2026, situación que deja al producto sin autorización para ser comercializado en el territorio colombiano.
El INVIMA señaló que, pese a esta situación, el producto continuaba siendo promocionado y vendido a través de plataformas digitales como Instagram, TikTok, páginas web y tiendas virtuales, razón por la cual fue catalogado como un producto de comercialización fraudulenta.
Los riesgos para los consumidores
La entidad sanitaria explicó que los productos cosméticos que carecen de una autorización vigente representan un riesgo potencial para la salud, ya que no existen garantías sobre:
- La calidad del producto.
- Su seguridad y eficacia.
- La composición real de sus ingredientes.
- Las condiciones de fabricación.
- El almacenamiento y transporte adecuados.
- La trazabilidad de la cadena de comercialización.
Según el organismo, al desconocerse estos aspectos, no es posible determinar si el producto cumple con los estándares técnicos y sanitarios exigidos por la normativa colombiana.
Aunque el INVIMA no reportó efectos adversos específicos asociados al jabón facial de Arana Shop, sí enfatizó que la ausencia de controles regulatorios puede aumentar el riesgo de irritaciones, reacciones alérgicas u otros problemas dermatológicos en los consumidores.
Recomendaciones del INVIMA
Ante la situación, la autoridad sanitaria hizo un llamado a la ciudadanía para:
- Suspender inmediatamente el uso del producto.
- Evitar comprar cosméticos sin registro sanitario o NSO vigente.
- Denunciar a personas o establecimientos que continúen comercializando el jabón.
- Verificar la vigencia de los registros sanitarios a través de las plataformas oficiales del INVIMA antes de adquirir cualquier producto cosmético.
Además, el instituto solicitó a las secretarías de salud departamentales y municipales reforzar las labores de inspección y vigilancia para evitar la distribución del producto en diferentes regiones del país.
La respuesta de Arana Shop
Tras conocerse la alerta sanitaria, Arana Shop S.A.S. emitió un comunicado en el que aseguró que ya se encuentra adelantando el proceso de renovación y actualización de la Notificación Sanitaria Obligatoria ante las autoridades competentes.
La empresa manifestó que está trabajando para cumplir con todos los requisitos legales exigidos y pidió a sus clientes mantenerse informados únicamente a través de sus canales oficiales. Asimismo, reiteró su compromiso con la calidad y seguridad de sus productos.
Un nuevo llamado sobre los productos vendidos en redes sociales
El caso ha reabierto el debate sobre el creciente mercado de productos cosméticos promocionados por influencers y comercializados principalmente a través de redes sociales.
Expertos y autoridades sanitarias han insistido en la importancia de verificar que estos productos cuenten con la documentación requerida antes de ser adquiridos, especialmente en un contexto en el que las recomendaciones de creadores de contenido pueden influir en las decisiones de compra de miles de consumidores.
El INVIMA recordó que la popularidad de un producto o de la persona que lo promociona no sustituye el cumplimiento de los requisitos regulatorios establecidos para proteger la salud pública.




