Asesinato de Mateo Pérez sacude campaña y provoca reacción de Iván Cepeda

Un pronunciamiento en medio de la indignación nacional

El asesinato del periodista colombiano Mateo Pérez Rueda ha provocado una fuerte reacción en el escenario político del país. En ese contexto, el senador y precandidato presidencial Iván Cepeda Castro lanzó una advertencia directa a los grupos armados ilegales, asegurando que, de llegar a la Presidencia, no permitirá que continúen las agresiones contra la población civil ni contra la prensa.

“Lo digo con claridad”, expresó Cepeda en declaraciones públicas, en las que enfatizó que su eventual gobierno no tolerará acciones violentas contra periodistas, líderes sociales y comunidades vulnerables.

Sus palabras se dan en medio de una creciente preocupación por la seguridad en regiones afectadas por el conflicto armado, especialmente en Antioquia.


El crimen de Mateo Pérez: un golpe al periodismo regional

El caso que detonó estas declaraciones fue el asesinato de Mateo Pérez, un joven periodista de 25 años, director del medio digital El Confidente en Yarumal. El comunicador fue interceptado mientras realizaba labores de reportería en una zona rural del municipio de Briceño.

Según versiones oficiales, el crimen habría sido perpetrado por estructuras armadas ilegales, particularmente disidencias del antiguo grupo guerrillero de las FARC que operan en la zona.

El cuerpo del periodista fue hallado días después de su desaparición, confirmando el peor desenlace de una situación que ya había generado alertas por parte de organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

Este hecho ha reavivado el debate sobre las garantías para el ejercicio del periodismo en Colombia, especialmente en territorios donde persisten economías ilegales y disputas armadas.


La advertencia de Cepeda a los grupos armados

En este contexto, Iván Cepeda fue enfático en señalar que, si llega a la Presidencia, adoptará una postura firme frente a los grupos ilegales. Aunque ha sido defensor de procesos de diálogo y negociación, dejó claro que estos no pueden justificar la violencia.

El senador insistió en que cualquier proceso de paz debe estar condicionado al respeto por la vida, la libertad de prensa y los derechos humanos. De lo contrario, aseguró, su gobierno actuaría con contundencia.

Sus declaraciones buscan marcar distancia frente a críticas que han surgido sobre la política de “paz total”, la cual ha sido cuestionada por sectores que consideran que ha permitido el fortalecimiento de algunos grupos armados.


Un país en campaña y en tensión por la seguridad

El pronunciamiento de Cepeda también se da en un momento clave: la antesala de las elecciones presidenciales de 2026, donde la seguridad se ha convertido en uno de los temas centrales del debate político.

El asesinato de Mateo Pérez no es un hecho aislado, sino que refleja una problemática estructural. Desde 1977, decenas de periodistas han sido asesinados en Colombia por razones relacionadas con su labor informativa, lo que evidencia los riesgos del oficio en zonas de conflicto.

Además, regiones como el norte de Antioquia continúan siendo escenario de disputas entre grupos armados por el control territorial y de economías ilegales, lo que incrementa la vulnerabilidad de civiles y comunicadores.


Reacciones y presión institucional

El crimen generó rechazo inmediato por parte del presidente Gustavo Petro, autoridades locales y organizaciones de derechos humanos, que exigieron justicia y garantías para el ejercicio periodístico.

Incluso se ofrecieron recompensas para dar con los responsables, mientras organismos como la Defensoría del Pueblo emitieron alertas tempranas sobre la crisis humanitaria en la región.

La muerte de Mateo Pérez se ha convertido en un símbolo de la vulnerabilidad del periodismo regional y ha puesto presión sobre el Estado para reforzar las políticas de protección.


Entre la paz y la seguridad: el reto político

El mensaje de Iván Cepeda refleja el delicado equilibrio que enfrenta Colombia: avanzar en procesos de paz sin perder el control frente a organizaciones armadas que continúan operando en varias regiones.

Su advertencia busca posicionarlo como un candidato que, aunque promueve el diálogo, no será permisivo frente a la violencia. Sin embargo, el reto será demostrar cómo se puede lograr ese equilibrio en un país donde el conflicto armado sigue siendo una realidad.

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