A propósito del conflicto entre Israel y Palestina que ha entrado en una etapa del más atroz genocidio de Parte de Benjamín Netanyahu, con unos bombardeos inmisericordes en contra de la población civil, sobre todo niños indefensos; vemos que la conducta nazi es una herencia del sionismo, porque el sionismo tiene enraizada su conducta criminal desde hace miles de años. El creador del sionismo moderno es Theodor Herzl, a finales del siglo XIX. Entonces, hagamos cuentas, ¿quién es el mayor genocida?
Vemos la necesidad de hacer claridad en cuanto a algunos conceptos que son de suprema importancia. Lo primordial es que distingamos entre israelíes e israelitas.
Una cosa es israelí y otra israelita. El primer término corresponde al gentilicio de los habitantes del moderno Estado de Israel, el cual está habitado por población judía, pero también por árabes y gentes provenientes de diversos lugares del mundo que en su condición de emigrantes o refugiados han obtenido la nacionalidad.
Es una nación multicultural donde se practican diversos credos religiosos y no únicamente la religión judía. Aquí también se profesa el cristianismo y el islamismo, pero en su mayoría son de creencia judía, y valga la pena decir que es el único país donde la mayoría de creyentes son de religión judía.
En Israel también habitan palestinos que se reconocen como israelíes por su nacionalidad. Pero también el Estado reconoce la doble nacionalidad a ciudadanos del mundo que por su condición de residentes la han solicitado.
Ahora bien, los emblemas que emplea el Estado de Israel son símbolos políticos con referentes religiosos. La bandera, por ejemplo, fue adoptada del movimiento sionista impulsado a finales del siglo XIX. Consta del manto de oración de los judíos con franjas en los bordes, como lo menciona la Biblia. Al fondo blanco le impusieron la firma o logotipo de David, representado por un hexagrama, en reconocimiento al esplendoroso reino al conquistar a los pueblos vecinos como los arameos, amonitas, moabitas, edomitas y filisteos.
Pero el naciente Estado, al momento de fundarse, barajaba otros nombres como: Estado Judío, Estado de David y Estado de Israel. Finalmente, mediante consulta se deciden por el último. Entonces, se imaginaran los lectores como habría sido el gentilicio de los residentes de esta nación en caso de haber optado por uno de los otros dos nombres.
Por otra parte, el término israelitas tiene más connotación religiosa, puesto que es el término empleado en el libro más leído del mundo, como lo es la Biblia. En él se hace referencia a los herederos de Jacob, que pasó a llamarse Israel por designios de un ángel que se le aparece en sueños y lo designa como el llamado a conquistar la tierra prometida por Dios.
Los doce hijos de Israel conforman igual número de tribus, pero la más sobresaliente es la dirigida por su hijo Judá, que se constituye un ejemplo para las restantes. Estos son los israelitas quienes tienen violentas confrontaciones en nombre de su dios Yahvé, y hasta son esclavizados por los egipcios por más de doscientos años y se pierden en el desierto por cuarenta años.
Entonces, quienes utilizan la bandera del Estado de Israel (emblema político) como símbolo religioso están en una bárbara confusión, y más cuando la secta religiosa dice ser seguidora de Cristo, puesto que los judíos no reconocen a Jesús como el enviado.
En consecuencia, rechazar el genocidio del Estado de Israel contra Palestina no quiere decir que seamos antisemitas. Al contrario bogamos por la paz del mundo. Y hay muchos judíos que consideran que el proceder de su gobierno y sus aliados es incorrecto. Rechazamos el crimen. Israel y Palestina tienen derecho a coexistir, como tenemos derecho todos los seres humanos del planeta a vivir en paz y libertad.

