El conflicto entre Israel y Hezbollah se intensificó este miércoles, cuando Israel lanzó ataques aéreos sobre el sur del Líbano y los suburbios del sur de Beirut, en respuesta a las ofensivas del grupo chiita respaldado por Irán. Medios estatales libaneses reportaron que los bombardeos dejaron escombros, estructuras dañadas y calles cubiertas de cemento y metal retorcido, mientras que varias zonas permanecen deshabitadas debido al éxodo de los residentes.
Ataque
Hezbollah, que mantiene presencia en el sur del Líbano y en áreas estratégicas de Beirut, aseguró que sus combatientes atacaron a las tropas israelíes concentradas en localidades fronterizas como Naqura y Qawzah, lanzando más de 100 cohetes. El grupo también reivindicó ofensivas en el norte de Israel, donde no se registraron víctimas inmediatas, confirmando que la escalada de violencia se mantiene en ambos lados de la frontera.
En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) realizaron ataques aéreos selectivos contra depósitos de armas, centros de mando y células de Hezbollah. Según el ejército israelí, estas operaciones eliminaron a varios combatientes del grupo terrorista, neutralizando amenazas sin registrar bajas propias. Además, Israel renovó órdenes de evacuación en distritos cercanos a Beirut y reforzó el control sobre la franja fronteriza hasta el río Litani, aproximadamente a 30 kilómetros de la frontera.
Conflicto
El conflicto actual comenzó el 2 de marzo, cuando Hezbollah inició el lanzamiento de cohetes hacia Israel, en represalia por la muerte del líder supremo iraní, ayatolá Ali Khamenei. Desde entonces, Israel ha intensificado sus bombardeos en el sur del Líbano y ha desplegado tropas terrestres para garantizar la seguridad en la frontera norte.
Las autoridades israelíes reiteraron que continuarán actuando “con firmeza contra la organización terrorista Hezbollah” y que no permitirán daños a la población civil. Mientras tanto, los residentes del norte de Israel siguen refugiándose en albergues ante el constante lanzamiento de cohetes, evidenciando la gravedad y el impacto humanitario del enfrentamiento.
El conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional, mientras ambos bandos muestran su capacidad militar y refuerzan posiciones en una zona que ha sido históricamente volátil y vulnerable a escaladas de violencia.


