Las autoridades del Líbano denunciaron una grave escalada de violencia por parte de Israel, asegurando que los bombardeos israelíes han dejado más de 3.000 personas asesinadas desde el inicio de la ofensiva militar lanzada el pasado 2 de marzo. Según cifras entregadas por el Ministerio de Salud libanés, hasta el 18 de mayo se registraban al menos 3.020 muertos y 9.273 personas heridas como consecuencia de los ataques aéreos y bombardeos realizados sobre distintas zonas del país.
Entre las víctimas mortales reportadas por las autoridades sanitarias se encuentran 211 menores de edad y 116 trabajadores del sector salud, lo que ha generado preocupación internacional por el impacto humanitario del conflicto sobre la población civil. Además, las cifras muestran el fuerte deterioro de la situación humanitaria en el sur del Líbano, una de las regiones más afectadas por los ataques.
Los reportes fueron divulgados pese a que desde el 17 de abril existe un alto al fuego acordado entre Israel y Hezbolá. Sin embargo, las autoridades libanesas afirman que Israel ha continuado realizando operaciones militares y bombardeos en distintas localidades del país, violando la tregua vigente.
Durante esta semana, el Gobierno libanés denunció nuevos ataques israelíes que dejaron al menos 16 personas asesinadas en diferentes zonas del sur del país. Uno de los hechos más graves ocurrió en la localidad de Deir Qanun al-Nahr, donde un bombardeo israelí ejecutado el 19 de mayo dejó diez muertos, entre ellos tres mujeres y tres niños. Además, tres personas resultaron heridas, incluyendo un menor de edad.
El Ministerio de Salud del Líbano calificó ese ataque como una “masacre”, debido al alto número de víctimas civiles y menores fallecidos. Horas antes, otros bombardeos realizados en distintas localidades del sur libanés habían dejado siete muertos más, entre ellos un comandante de la Yihad Islámica y dos menores de edad.
Las autoridades sanitarias también informaron que los ataques de los últimos días dejaron al menos 15 personas heridas en diferentes regiones del sur del país. Los nuevos bombardeos se produjeron poco después de que Estados Unidos anunciara una extensión de 45 días del acuerdo de tregua entre Israel y el Líbano, tras una segunda ronda de negociaciones llevadas a cabo en Washington.
A pesar de los intentos diplomáticos por mantener el alto al fuego, las autoridades libanesas sostienen que la violencia continúa y que los ataques han generado una crisis humanitaria de gran magnitud. Según cifras oficiales, más de un millón de personas han sido desplazadas desde el inicio de la ofensiva israelí en marzo, obligando a miles de familias a abandonar sus hogares y refugiarse en otras regiones del país.
El Gobierno libanés también señaló que más de 400 personas han muerto desde que entró en vigor la tregua en abril, lo que, según sus autoridades, demuestra que el acuerdo de cese al fuego no ha logrado detener completamente las hostilidades.
La situación sigue generando tensión en Medio Oriente y preocupación internacional debido al riesgo de una mayor expansión del conflicto regional. Mientras continúan las negociaciones diplomáticas, las autoridades libanesas insisten en denunciar las consecuencias humanitarias de los ataques y reclaman mayores acciones de la comunidad internacional para proteger a la población civil.




