Irán bombardea bases de Estados Unidos en Kuwait y Baréin tras ataques estadounidenses contra su territorio

El conflicto entre Irán y Estados Unidos registró una nueva escalada luego de que Irán lanzara ataques con misiles y drones contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y Baréin, como respuesta a los bombardeos realizados por Estados Unidos un día antes sobre territorio iraní. Este nuevo intercambio de ataques aumenta la tensión en Oriente Medio y pone en riesgo las negociaciones que buscaban poner fin a la guerra entre ambos países.

Según informaron los Guardianes de la Revolución, el cuerpo militar de élite de Irán, la operación estuvo dirigida contra ocho objetivos militares estadounidenses considerados estratégicos. Entre ellos se encontraban la base aérea Ali al Salem, en Kuwait, y la base de la Quinta Flota Naval de Estados Unidos, ubicada en el puerto Salmán, en Baréin. El gobierno iraní presentó esta ofensiva como una respuesta directa a los ataques estadounidenses y aseguró que continuará defendiendo su territorio frente a cualquier agresión.

Las autoridades de Kuwait condenaron el ataque y lo calificaron como una agresión que pone en peligro los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo de paz. Por su parte, el gobierno de Baréin informó que activó las sirenas de emergencia durante la noche y que sus sistemas de defensa lograron interceptar y destruir varios de los misiles y drones lanzados por Irán antes de que impactaran sus objetivos.

Uno de los principales focos de tensión continúa siendo el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, advirtió desde Bagdad que cualquier intento de modificar las condiciones impuestas por su país para la navegación en esa zona solo provocará un aumento de las tensiones y retrasará la normalización del tránsito marítimo. Aunque el estrecho fue reabierto el 17 de junio, Irán únicamente permite el paso de embarcaciones por un corredor específico cercano a sus costas y ha advertido que cualquier barco que no respete esa ruta podrá ser considerado una amenaza y enfrentará acciones militares.

Tanto Irán como Estados Unidos se acusan mutuamente de haber incumplido el alto el fuego firmado el 17 de junio como parte de un memorando de entendimiento que buscaba abrir un período de negociaciones para alcanzar una paz duradera. Los Guardianes de la Revolución afirmaron que, desde ahora, actuarán con mayor firmeza contra cualquier embarcación que viole las restricciones impuestas por Teherán en el estrecho de Ormuz.

La nueva crisis comenzó el sábado, cuando la Fuerza Aérea de Estados Unidos bombardeó diez objetivos militares dentro de Irán, entre ellos instalaciones de defensa aérea, depósitos de drones y equipos utilizados para colocar minas marítimas. De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos, esta operación fue una respuesta al ataque de un dron iraní contra un petrolero con bandera panameña que navegaba por el estrecho de Ormuz. Se trató del primer ataque estadounidense contra territorio iraní desde la firma del acuerdo que había establecido un período de sesenta días de negociaciones para intentar poner fin al conflicto.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán volvió a violar el acuerdo de alto el fuego y advirtió que, si continúan las provocaciones, su país podría recurrir nuevamente a la fuerza militar. Incluso afirmó que, de ser necesario, Estados Unidos completaría la misión iniciada con los bombardeos recientes y lanzó una fuerte amenaza contra la República Islámica de Irán.

Mientras tanto, el conflicto también continúa extendiéndose a otros países de la región. En el sur del Líbano, Israel mantuvo sus operaciones militares a pesar de un acuerdo marco firmado recientemente en Washington para avanzar hacia una paz duradera. La agencia oficial libanesa informó sobre nuevos bombardeos israelíes que dejaron víctimas, mientras que el ejército israelí reportó la muerte de uno de sus soldados durante los enfrentamientos en esa zona.

La participación del Líbano en el conflicto comenzó meses atrás, cuando el grupo Hezbolá abrió un frente de combate contra Israel en apoyo a Irán, después de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. En este contexto, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, afirmó que la retirada de las fuerzas israelíes del Líbano es una condición indispensable para alcanzar un acuerdo definitivo y estable en la región. Asimismo, el jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Ghalibaf, indicó que este asunto fue tratado durante una conversación con el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, como parte de los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones.

En conjunto, estos acontecimientos reflejan un nuevo deterioro de la situación en Oriente Medio, con enfrentamientos militares directos, amenazas sobre una de las rutas comerciales más importantes del mundo y un creciente riesgo de que el conflicto se amplíe a más países de la región, dificultando los esfuerzos internacionales para lograr un acuerdo de paz duradero.

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