En medio de la guerra que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel, se han reportado cifras alarmantes sobre el número de víctimas mortales desde el inicio del conflicto el 28 de febrero de 2026.
Según la Organización de Medicina Forense de Irán, hasta el momento han sido identificadas 3.375 personas fallecidas. Esta cifra fue entregada por su director, Abás Masjedi, quien calificó a las víctimas como “mártires” en el contexto de lo que el gobierno iraní considera una guerra impuesta por Estados Unidos e Israel. Dentro de este balance, se informó que al menos 2.875 de los muertos son hombres, aunque no se especificó cuántos de ellos son civiles, militares o menores de edad.
Por otro lado, existe una cifra diferente presentada por la organización independiente Human Rights Activists News Agency, con sede en Estados Unidos. Esta ONG reporta un número más alto de víctimas: al menos 3.597 muertos hasta el 6 de abril. Según sus datos, una parte significativa de las víctimas corresponde a población civil: 1.665 personas que no participaban directamente en el conflicto armado.
Dentro de ese grupo de civiles, la ONG destaca una cifra especialmente preocupante: al menos 248 menores de edad han perdido la vida, lo que evidencia el fuerte impacto humanitario de la guerra sobre la población más vulnerable.
La diferencia entre las cifras oficiales de Irán y las de la ONG puede explicarse por varios factores, como la dificultad para acceder a información confiable en medio del conflicto, así como posibles sesgos o limitaciones en los métodos de recolección de datos.
Además, la verificación independiente de estos números ha sido muy complicada. Debido a las restricciones impuestas a los medios de comunicación dentro de Irán, agencias internacionales como AFP no han podido confirmar de manera autónoma la veracidad de las cifras reportadas por ninguna de las partes.
En resumen, aunque las cifras varían según la fuente, ambas coinciden en que el conflicto ha dejado miles de muertos en poco más de un mes, con un alto costo en vidas civiles, incluidos niños. Esto refleja la gravedad de la guerra y sus consecuencias humanitarias, además de la dificultad para obtener información completamente precisa en un escenario de guerra activa.




