Millones de personas han salido a las calles de Irán para conmemorar el 47.º aniversario de la Revolución Islámica del 11 de febrero de 1979, fecha en que se consolidó el fin de la monarquía y se instauró la República Islámica. Las marchas se celebran en cientos de ciudades y son cubiertas por miles de medios.
En Teherán, las principales marchas se han congregado en lugares como la Plaza Azadi, con banderas, símbolos patrióticos y discursos del presidente Masoud Pezeshkian, quien ha resaltado la unidad nacional y la defensa de los logros de la Revolución.
Las celebraciones también incluyen mensajes oficiales de otros países y felicitaciones a Irán por esta conmemoración histórica.
Contexto político y clima social
Las marchas han tenido un marcado tono político, con consignas antiestadounidenses, antiisraelíes y de respaldo al sistema político vigente.
El gobierno ha usado estas marchas como una demostración de respaldo popular en un momento de tensiones internacionales y debates sobre su programa nuclear.
Críticas y protestas internas
Al mismo tiempo, hay señales de críticas internas: algunos residentes de Teherán han salido a los balcones coreando consignas contra el liderazgo, y organizaciones de derechos humanos han denunciado represión a voces disidentes en semanas recientes.
Organizaciones internacionales y medios también destacan que estas marchas se dan en medio de tensiones sociales previas, con protestas y detenciones.




