Ipiales, Nariño, alza la voz contra la violencia que sigue cobrando la vida de mujeres

La indignación y el llamado a la justicia se hicieron sentir en Ipiales frente a los hechos de violencia que han terminado con la vida de mujeres y niñas en el territorio. Desde la Administración Municipal, por medio de la Secretaría de Gobierno, y en articulación con el movimiento feminista Batucada Sur-versiva, se promovió un espacio de memoria, denuncia y reflexión para rechazar cualquier forma de violencia basada en género.

Durante la jornada fueron recordadas Blanca Eméria Pardo Rosero, mujer líder; Gina Alexandra Obando Zambrano, de 25 años; Lizbeth del Socorro Fuelpaz Colimba, de 25 años, y Erika Gisell, de 15 años, cuyos nombres se convirtieron en símbolo de una exigencia colectiva: que ninguna muerte de una mujer quede en el olvido y que las investigaciones avancen con celeridad hasta establecer responsabilidades.

Más allá de las cifras, las organizaciones de mujeres advierten que detrás de cada caso existe una historia, una familia y una comunidad afectada. Por ello, el llamado no se limita a esclarecer los hechos después de que ocurren, sino a fortalecer las acciones de prevención, protección, atención integral y acceso efectivo a la justicia para las mujeres que enfrentan situaciones de riesgo.

Para María Victoria Bonilla, integrante del movimiento feminista Batucada Sur-versiva, la movilización busca mantener viva la memoria de las víctimas y cuestionar la normalización de las diferentes expresiones de violencia contra las mujeres.

«“No podemos acostumbrarnos a que la muerte de una mujer se convierta simplemente en una cifra. Cada nombre representa una vida, una familia y una historia que merece ser recordada. Como mujeres y como sociedad tenemos que seguir denunciando las violencias, exigir respuestas institucionales y reclamar justicia. Guardar silencio frente a estas situaciones también permite que la violencia se reproduzca”, señaló Bonilla.»

Desde el movimiento feminista también se plantea la necesidad de que las instituciones fortalezcan las rutas de atención y protección, especialmente en aquellos casos donde existan antecedentes de amenazas, violencia intrafamiliar, acoso, agresiones o cualquier otra señal que pueda advertir un riesgo para la integridad de una mujer.

La Administración Municipal reiteró su rechazo a estos hechos y llamó a la ciudadanía a no permanecer indiferente ante las violencias de género, promoviendo la denuncia y el acompañamiento a las víctimas.

La jornada dejó un mensaje común: la memoria también es una forma de exigir justicia. Recordar a Blanca, Gina, Lizbeth y Erika significa mantener presentes sus historias y reclamar que la violencia contra las mujeres no sea normalizada ni quede en la impunidad.

Por ellas, por sus familias y por todas las mujeres: ni silencio, ni indiferencia. Justicia, protección y una vida libre de violencias.

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