La caída de una torre de energía de la empresa EBSA, identificada como “Tíboli”, ocurrida el pasado Viernes Santo 3 de abril en el municipio de Sáchica, encendió las alarmas no solo por la emergencia técnica, sino por el alto riesgo que representa para la vida e integridad de la comunidad. El colapso de la estructura dejó cables de alta tensión sobre el suelo, una situación que podría derivar en descargas eléctricas fatales para cualquier persona o animal que entre en contacto con ellos. Pese a que no se han reportado víctimas, el peligro latente obliga a mantener acordonada la zona y a reforzar los llamados de prevención por parte de las autoridades locales.
Más allá del hecho puntual, el incidente plantea serios cuestionamientos sobre el estado de la infraestructura eléctrica y los protocolos de mantenimiento implementados por la empresa responsable. Desde una perspectiva jurídica, podrían abrirse investigaciones para establecer si hubo fallas por negligencia, omisión de controles o incumplimiento de normas técnicas, lo que derivaría en eventuales sanciones administrativas o incluso responsabilidades penales.
Expertos coinciden en que este tipo de acciones no deben tratarse como hechos aislados, sino como señales de alerta sobre posibles debilidades estructurales en el sistema energético regional. En este sentido, se hace necesario que entidades de control intervengan para garantizar la seguridad pública. Se espera que EBSA entregue un informe técnico detallado, mientras crece la exigencia ciudadana de respuestas claras y acciones concretas que eviten una tragedia.


