Las inundaciones en Kerala volvieron a poner en máxima alerta al sur de India después de varios días de lluvias monzónicas intensas que provocaron el desbordamiento de ríos, inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y el aislamiento de numerosas comunidades.
La emergencia tuvo uno de sus episodios más críticos entre el 1 y el 4 de agosto de 2026, especialmente en el distrito de Pathanamthitta, donde las aguas cubrieron viviendas, carreteras y zonas urbanas. Los servicios de emergencia trabajaron durante decenas de horas para llegar hasta personas que habían quedado atrapadas en sus casas o aisladas por la crecida de los ríos.
En una de las operaciones más importantes, los servicios de Bomberos y Rescate de Kerala evacuaron a 3.627 personas en Pathanamthitta durante una misión que se prolongó por más de 70 horas. Los equipos tuvieron que trasladar a personas mayores, mujeres embarazadas, niños y pacientes que necesitaban atención médica, además de llevar alimentos, agua y medicamentos a comunidades que permanecían incomunicadas.
La situación se produjo en el contexto de un episodio de lluvias particularmente intenso que afectó a distintos puntos del estado y que también provocó víctimas mortales y daños en infraestructura.
Lluvias torrenciales provocaron una rápida crecida de los ríos
La emergencia comenzó a agravarse durante la noche del viernes 31 de julio y las primeras horas del sábado 1 de agosto. Las precipitaciones fueron especialmente intensas en los distritos centrales de Kerala, entre ellos Pathanamthitta, Idukki y Kottayam, donde se registraron inundaciones repentinas y deslizamientos.
En algunos lugares se registraron cantidades extraordinarias de lluvia en apenas unas horas. Vagamon, en el distrito de Idukki, recibió 31,4 centímetros de lluvia, mientras que Vadasserikkara, en Pathanamthitta, registró alrededor de 33 centímetros. En la zona de Laha se contabilizaron unos 25 centímetros en el mismo periodo.
El volumen de agua provocó una subida repentina de los niveles de varios ríos. En Pathanamthitta, el río Pampa se desbordó en diferentes puntos, afectando a localidades como Ranni, Aranmula, Kozhencherry y Cherukolpuzha. También los ríos Achankovil y Kakkattar superaron niveles considerados peligrosos.
La rapidez con la que aumentó el caudal dificultó la evacuación. En Ranni, por ejemplo, el agua llegó a cubrir grandes sectores de la localidad en cuestión de horas, dejando carreteras y puentes bajo el agua.
Ranni vuelve a recordar las devastadoras inundaciones de 2018
Uno de los lugares que más preocupación generó fue Ranni, una localidad de Pathanamthitta que ya había sufrido gravemente durante las históricas inundaciones de 2018.
En esta ocasión, el Pampa volvió a desbordarse después de las intensas precipitaciones registradas en las zonas altas. Las autoridades y residentes describieron una situación en la que el nivel del agua aumentó con una velocidad que dejó poco margen para que algunas familias pudieran retirar sus pertenencias o abandonar sus viviendas.
Partes de Ranni llegaron a quedar cubiertas por entre 60 y 75 centímetros de agua, mientras que varias de sus principales vías de acceso quedaron bloqueadas. Los puentes Mamukku y Pulimukku quedaron sumergidos y se interrumpió el tránsito en diferentes carreteras que conectan Ranni con otras localidades de Pathanamthitta.
La respuesta incluyó el despliegue de embarcaciones de rescate y equipos de emergencia. Incluso se utilizaron pequeñas embarcaciones tradicionales procedentes de proyectos turísticos locales para ayudar a evacuar a residentes atrapados.
El episodio volvió a despertar el recuerdo de 2018, cuando Kerala sufrió una de las peores inundaciones de su historia reciente. Aquella emergencia dejó cientos de muertos y obligó a la evacuación de aproximadamente un millón de personas, convirtiéndose en un referente de la vulnerabilidad del estado frente a los episodios extremos del monzón.
Más de 3.600 personas fueron evacuadas en una operación de 70 horas
El distrito de Pathanamthitta concentró una parte importante de los esfuerzos de rescate.
Los servicios de Bomberos y Rescate informaron que 3.627 personas fueron evacuadas de diferentes zonas afectadas por las inundaciones. La operación comenzó después de que las inundaciones repentinas cubrieran grandes áreas del distrito antes del amanecer del sábado.
Los equipos trabajaron durante más de 70 horas prácticamente sin interrupción. Para llegar a las zonas afectadas utilizaron 12 embarcaciones neumáticas, mientras que aproximadamente 160 bomberos procedentes de otros distritos se sumaron a los equipos locales. También participaron 75 voluntarios de Defensa Civil.
Los rescates no se limitaron a familias atrapadas en sus viviendas. Los equipos tuvieron que trasladar a personas mayores que no podían caminar, mujeres embarazadas y pacientes que necesitaban tratamientos especializados.
Entre las personas evacuadas había pacientes de diálisis y receptores de trasplantes renales, para quienes permanecer aislados podía representar un riesgo especialmente elevado.
Los equipos también rescataron cerca de 60 animales domésticos que habían quedado atrapados por el avance del agua. Al mismo tiempo, llevaron alimentos, agua potable y medicamentos a personas que permanecían aisladas en sus viviendas y a los centros de acogida.
Una primera operación ya había puesto a cientos a salvo
Antes de que se completara la operación de 70 horas, los servicios de emergencia ya habían evacuado a más de 500 personas en Pathanamthitta.
El 2 de agosto, seis embarcaciones neumáticas y unos 80 integrantes de los servicios de rescate, incluidos equipos especializados, fueron utilizados para evacuar a 504 personas en Ranni, Aranmula y Kozhencherry.
La magnitud de la emergencia llevó además a la apertura de 22 campamentos de ayuda, que para entonces albergaban a 567 personas. Las autoridades recomendaron especialmente a quienes vivían cerca de los ríos o en zonas bajas que abandonaran sus viviendas y se trasladaran a lugares seguros antes de que las condiciones empeoraran.
El despliegue fue coordinado entre los servicios de Bomberos y Rescate, la Policía, la Fuerza Nacional de Respuesta ante Desastres (NDRF), organismos de gestión de emergencias y voluntarios locales.
Idukki y Kottayam también sufrieron deslizamientos e inundaciones
La emergencia no se limitó a Pathanamthitta.
En Idukki, las fuertes lluvias desencadenaron deslizamientos de tierra que afectaron viviendas en zonas montañosas. Una mujer de 69 años murió después de que un deslizamiento sepultara su casa en la zona de Kudayathoor. Otra víctima, un hombre de 72 años, murió cuando un deslizamiento destruyó parte de una vivienda en Vagamon.
En Kottayam también se registraron deslizamientos y colapsos de viviendas. Las inundaciones afectaron localidades como Kootickal, Mundakkayam y Erattupetta, mientras diferentes carreteras quedaron bloqueadas por agua o tierra.
La combinación de lluvia intensa, terrenos montañosos y una rápida acumulación de agua incrementó el riesgo de nuevos deslizamientos, especialmente en las zonas de los Ghats Occidentales, una cadena montañosa que atraviesa el oeste de India y que recibe grandes cantidades de precipitación durante el monzón.
Las autoridades activaron alertas por lluvias extremadamente intensas
Ante la evolución de la emergencia, el Departamento Meteorológico de India (IMD) emitió alertas de máxima precaución para varios distritos.
Durante el momento más crítico del episodio, nueve distritos llegaron a estar bajo alerta roja, entre ellos Pathanamthitta, Kottayam, Idukki, Thrissur, Malappuram, Kozhikode, Wayanad, Kannur y Kasaragod. Una alerta roja del IMD implica la posibilidad de precipitaciones extremadamente intensas, superiores a los 204,4 milímetros en 24 horas.
La agencia meteorológica también advirtió de posibles inundaciones repentinas, acumulación de agua en zonas urbanas y bajas y nuevos deslizamientos en áreas montañosas.
Las previsiones posteriores mantuvieron la preocupación. El IMD informó el 6 y el 8 de agosto que todavía existía posibilidad de lluvias fuertes a muy fuertes en Kerala y otras zonas del sur de India.
Miles de personas fueron trasladadas a campamentos de emergencia
La dimensión de la emergencia aumentó durante los primeros días de agosto.
Para el 5 de agosto, el gobierno de Kerala había informado de 26 fallecidos, 11 personas heridas y cuatro desaparecidas como consecuencia de los desastres relacionados con las lluvias. En ese momento funcionaban 462 campamentos de ayuda en diferentes partes del estado y alrededor de 27.048 personas habían sido trasladadas a estos centros.
Pathanamthitta concentraba 157 de esos campamentos, mientras que Kottayam tenía 154 y Alappuzha contaba con 81.
La emergencia también golpeó al sector agrícola. Las autoridades estimaron daños en unas 1.882 hectáreas de tierras agrícolas, afectando a aproximadamente 23.537 agricultores. Las pérdidas preliminares fueron calculadas en unos 674,4 millones de rupias, equivalentes a alrededor de 67,44 crores de rupias.
El gobierno estatal anunció además ayuda económica para las familias afectadas, incluyendo una asistencia de 10.000 rupias por hogar damnificado y una compensación de hasta 600.000 rupias para viviendas completamente destruidas, según el reporte del gobierno estatal difundido el 5 de agosto.
La tragedia de un rescatista que murió salvando a otra persona
La emergencia también dejó historias de sacrificio entre quienes participaron en las operaciones.
Uno de los casos más destacados fue el de R. Rajesh, un instructor de natación y rápel de 36 años que participaba en un rescate en el distrito de Kannur.
Rajesh ayudaba a un agricultor de 61 años que había quedado atrapado por las aguas. Durante la operación, le entregó su propio chaleco salvavidas para garantizar que el hombre pudiera mantenerse a flote. El rescatista terminó siendo arrastrado por la corriente y murió. Su cuerpo fue recuperado después de tres días de búsqueda.
Rajesh ya había participado anteriormente en operaciones de emergencia durante las grandes inundaciones de Kerala de 2018 y en las labores posteriores a los deslizamientos de Wayanad de 2024.
Su muerte puso de relieve los riesgos que enfrentan los equipos de rescate, particularmente cuando las corrientes aumentan rápidamente y las condiciones meteorológicas dificultan la navegación.
¿Por qué Kerala es especialmente vulnerable durante el monzón?
Kerala se encuentra en la costa suroeste de India y está atravesado por numerosos ríos que nacen en los Ghats Occidentales. La combinación de montañas, ríos, zonas bajas densamente pobladas y fuertes precipitaciones hace que determinados sectores sean especialmente vulnerables a inundaciones y deslizamientos.
El monzón del suroeste suele afectar a India entre junio y septiembre, aportando una parte fundamental del agua que necesita el país para la agricultura y el abastecimiento. Sin embargo, cuando una gran cantidad de lluvia cae en periodos muy cortos, la capacidad de los ríos y sistemas de drenaje puede verse superada.
En el episodio de agosto de 2026, las autoridades también señalaron que algunos ríos han perdido capacidad de transporte de agua debido a la acumulación de sedimentos. El gobierno estatal anunció que estudiaría medidas para retirar esos sedimentos y mejorar la capacidad de respuesta ante futuras inundaciones.
Además, estudios recientes sobre los episodios extremos de lluvia en Kerala han destacado la dificultad de predecir con precisión dónde se concentrarán las precipitaciones más intensas. Investigaciones publicadas en agosto de 2026 señalan que la interacción entre la humedad procedente del mar Arábigo, la convección atmosférica y el relieve de los Ghats Occidentales desempeña un papel importante en la generación de lluvias extremas.
El recuerdo de 2018 vuelve a influir en la respuesta
Para los habitantes de Kerala, las inundaciones de 2026 no pueden analizarse sin recordar lo ocurrido ocho años atrás.
En agosto de 2018, el estado sufrió una inundación de una magnitud excepcional que afectó prácticamente a todo su territorio. Más de 480 personas murieron y alrededor de un millón fueron evacuadas. Numerosas localidades quedaron aisladas y miles de viviendas resultaron dañadas o destruidas.
Aquella experiencia transformó la forma en que Kerala enfrenta las emergencias relacionadas con el monzón. La utilización de embarcaciones, equipos especializados, voluntarios locales y sistemas de alerta se convirtió en una parte fundamental de las operaciones posteriores.
En 2026, esa experiencia volvió a ser evidente en lugares como Ranni, donde los equipos de rescate comenzaron a desplegar embarcaciones prácticamente desde las primeras horas de la inundación.
Una emergencia que va más allá del rescate inmediato
Aunque el descenso de las aguas permite recuperar gradualmente algunas carreteras y viviendas, el problema no termina cuando los residentes abandonan los campamentos.
Las autoridades deben afrontar ahora la limpieza del lodo, la reparación de carreteras y puentes, la recuperación de cultivos, la evaluación de viviendas dañadas y la atención de las personas que perdieron sus medios de vida.
La prioridad inicial, según los propios responsables de los servicios de rescate, fue salvar vidas y trasladar a las personas más vulnerables. Los equipos señalaron que incluso cuando las aguas comenzaron a disminuir en algunas zonas, todavía existían sectores inundados y comunidades que necesitaban asistencia.
El episodio también volvió a plantear la necesidad de mejorar los sistemas de predicción y preparación ante fenómenos meteorológicos extremos. El gobierno de Kerala ha señalado que busca fortalecer la gestión de desastres y desarrollar sistemas de pronóstico más avanzados, especialmente en Pathanamthitta, uno de los distritos más afectados.
Una recuperación que apenas comienza
Las inundaciones en Kerala dejaron durante los primeros días de agosto una combinación de pérdidas humanas, daños materiales, comunidades aisladas y miles de personas desplazadas. Al mismo tiempo, las operaciones de emergencia demostraron la capacidad de los servicios de rescate y de las comunidades locales para responder rápidamente ante la subida de las aguas.
La evacuación de 3.627 personas en una operación de más de 70 horas constituye uno de los principales ejemplos de esa respuesta. Sin embargo, el número de personas trasladadas a refugios, los daños agrícolas y las viviendas afectadas muestran que el impacto de la emergencia va mucho más allá de las operaciones de rescate.
Con el monzón todavía activo y el pronóstico meteorológico manteniendo la posibilidad de nuevas lluvias fuertes, Kerala enfrenta el desafío de proteger a las comunidades más vulnerables y, al mismo tiempo, comenzar una recuperación que podría prolongarse durante semanas.




