El Colorado lleva meses mirando hacia abajo en la tabla y la crisis no encuentra solución por ningún lado
Internacional vive su peor temporada en el Brasileirao en muchos años y los números son demoledores: decimocuarto en la tabla con 22 puntos tras 21 fechas disputadas, con apenas cinco victorias en lo que va del torneo y con una racha de cinco partidos sin ganar que terminó apenas con el empate ante Flamengo esta semana. Para un club de la historia y el tamaño del Inter, con dos títulos del Brasileirao y una Copa Libertadores en su palmarés, estar peleando por alejarse de la zona de descenso en la segunda mitad del torneo es una situación que no tiene precedentes recientes y que refleja la profundidad de una crisis que afecta al equipo tanto en lo futbolístico como en lo anímico. Paulo Pezzolano lleva semanas buscando respuestas que el equipo no le da y la paciencia institucional empieza a agotarse con una velocidad preocupante.
Lo que hace más difícil la salida de la crisis para Internacional es que los problemas son múltiples y simultáneos: una defensa que concede goles con facilidad alarmante, una zona media que no controla los partidos con la solidez necesaria y un ataque que depende demasiado de las individualidades de Alan Patrick y Johan Carbonero para generar peligro colectivo. La baja del mediocampista Thiago Maia por lesión ha sido un golpe durísimo para el equilibrio del equipo y la duda sobre el arquero Rochet tampoco ayuda a estabilizar una zaga que necesita certezas. El próximo partido ante Corinthians en los octavos de la Copa de Brasil el domingo 2 de agosto llega en el peor momento posible para un equipo que necesita urgentemente una victoria que le devuelva la confianza perdida y que demuestre que el Colorado todavía tiene argumentos para salvar su temporada.




