El Colorado rescató un punto valioso pero sigue sin encontrar la versión que lo llevó a ser campeón en años anteriores
Internacional llegó al partido ante Flamengo en el Beira-Rio en uno de los peores momentos de su temporada: cinco partidos consecutivos sin ganar, una crisis de resultados que lo tenía decimocuarto en la tabla con 21 puntos y una presión enorme sobre Paulo Pezzolano para encontrar respuestas antes de que la situación se complicara aún más. En ese contexto el empate 1-1 ante uno de los equipos más fuertes del Brasileirao tiene un valor que va más allá de los números: fue el primer punto sumado en varias jornadas y Vitinho con su gol demostró que el equipo tiene argumentos para competir cuando está concentrado y bien parado defensivamente. El Beira-Rio empujó desde las gradas y el Colorado respondió con un partido de carácter que al menos detiene la hemorragia de malos resultados.
Lo que preocupa de la situación del Inter es que un empate ante Flamengo en casa, siendo locales y con la necesidad imperiosa de ganar, debería haber sido una victoria y no un punto que se celebra como si fuera un triunfo. El técnico Pezzolano sabe que su equipo tiene jugadores de calidad como Alan Patrick, Johan Carbonero y Félix Torres pero que la consistencia colectiva sigue siendo el gran problema irresoluble de esta temporada. El próximo compromiso es aún más exigente: el domingo 2 de agosto Inter recibe a Corinthians en el Beira-Rio por los octavos de final de la Copa de Brasil, un partido de eliminación directa donde el empate no alcanza y donde el Colorado necesita encontrar de una vez la versión ganadora que sus hinchas llevan meses esperando.




