El Colorado toca fondo con su sexta derrota consecutiva y la crisis ya tiene dimensiones históricas
Independiente Internacional vivió esta noche en Curitiba otra imagen que nadie en Porto Alegre quiere ver: derrota 0-2 ante Paranaense que extiende la racha negativa a seis partidos consecutivos sin ganar y que confirma que la crisis del equipo gaúcho es la más profunda en muchos años. El Colorado llegó a la Arena da Baixada con la esperanza de cortar una sangría que ya dura más de un mes y se encontró con un Furacão en su mejor momento que lo superó en todas las líneas sin darle espacios ni tiempo para reaccionar. La defensa del Internacional fue un desastre frente a la velocidad de Kevin Viveros y el mediocampo nunca pudo establecer el control del juego que necesitaba para darle opciones reales al equipo en el área contraria.
Lo más preocupante para la hinchada colorada no son los números sino la imagen: un Internacional sin ideas, sin intensidad y sin líderes que levanten el nivel cuando el partido se pone difícil es algo que choca brutalmente con la historia de un club que ganó dos títulos brasileños y una Copa Libertadores que lo consagró campeón del mundo en 2006. El técnico Pezzolano tiene un problema que va más allá de la táctica: necesita recuperar la confianza colectiva de un vestuario que parece haber perdido la fe en su propio sistema de juego. Con 21 puntos en el decimocuarto lugar y rivales directos sumando puntos a su alrededor, el Internacional empieza a mirar hacia abajo con una preocupación que hace tres meses nadie hubiera imaginado para uno de los clubes más grandes del fútbol brasileño.




