Después de una semifinal como la que nos regalaron el Inter de Milán y el FC Barcelona, el fútbol vuelve a escribir un nuevo capítulo de amor incondicional.
Desde el primer minuto fue impredecible: ganó uno, luego el otro, ambos saborearon la gloria y en el camino se marcaron ¡13 goles! Al final, el Inter, con puro corazón y sacrificio, se impuso 4-3 en el alargue y consiguió una merecidísima clasificación a la final. Léalo bien: ¡la serie terminó 7-6!
¿Merecía el Barcelona otro desenlace? Seguramente. Pero el Inter hizo tanto para avanzar que casi habría sido justo que fueran los dos. Ganó uno, y sí, ganó el mejor.
Inter dio la cátedra
Se esperaba un equipo italiano más conservador, pero sorprendió desde el arranque: nada de especular como en la ida en el Camp Nou. El Inter tomó la iniciativa y se adueñó del balón y el ritmo del juego.
A los 21 minutos, Dumfries desbordó con precisión y asistió a Lautaro Martínez, quien definió con clase para el 1-0. Barcelona intentó reaccionar, sobre todo con Yamal, pero sin profundidad. Y entonces llegó el error: Cubarsí derribó a Lautaro en el área y el VAR no dudó. Calhanoglu, con su habitual sangre fría, anotó el penalti para el 2-0, justo premio al esfuerzo del local.
Barcelona arrasó en el complemento
Tal como se preveía, Barcelona fue una tormenta en el segundo tiempo. Aunque primero Acerbi puso el susto al marcar un gol que fue anulado por fuera de juego, luego el visitante tomó el control.
A los 54′, Eric García apareció inesperadamente por la otra banda y descontó con un remate potente. Apenas un minuto después, Sommer salvó milagrosamente el empate, pero no pudo hacer nada a los 60’, cuando Gerard Martin habilitó a Dani Olmo para el 2-2.
El equipo de Hansi Flick, una vez más, mostraba su resiliencia. Pero Inter no bajó los brazos, pese al golpe psicológico de ver otra vez esfumarse la ventaja.
Y entonces apareció Raphinha, el que faltaba. A los 87’, tras una gran acción de Pedri, definió en doble intento para firmar la remontada: 2-3 para el Barça.
La Champions no se rinde fácil
Pero esto es la Champions. Y allí no hay finales hasta que suena el pitazo. En el descuento, Yamal estrelló una en el poste y Acerbi, a los 90+3’, aprovechó un rebote para empatar 3-3 y forzar el alargue.
Un alargue de película
Impulsado por el gol del empate, el Inter salió con todo en la prórroga. A los 8 minutos, Frattesi apareció con frialdad para poner el 4-3 definitivo, aprovechando una defensa culé agotada.
Barcelona luchó, pero ya lo hacía contra su propio físico. Yamal lo intentó, Lewandowski ingresó en los minutos finales, pero Sommer —gigante bajo los tres palos— se encargó de clausurar el arco con atajadas decisivas.
El reloj se convirtió en enemigo para el Barça y en un suplicio para los italianos. Cada centro, cada disparo, cada intento azulgrana fue rechazado con el alma por un Inter que resistió hasta el final.

