INTENTÓ MATARLA DOS VECES 

La arrolló y la dejó en UCI tras amenazarla de muerte.

Redacción Extra

Un grave caso de violencia de género tiene en alerta a la ciudad de Tunja, luego de que María Esmeralda Chivata Díaz resultara gravemente herida tras un presunto intento de feminicidio ocurrido el pasado sábado 21 de marzo en la vereda Alto de las Piedras. De acuerdo con la información conocida, el principal señalado es su expareja, Segundo Neira Sosa, padre de sus hijos, quien presuntamente habría embestido de manera intencional la motocicleta en la que se movilizaba la víctima junto a una amiga. Testimonios indican que, tras el primer impacto, el hombre regresó al lugar y volvió a arremeter contra María Esmeralda, mientras profería amenazas de muerte, lo que refuerza la hipótesis de un ataque deliberado y no de un accidente de tránsito. El caso adquiere mayor gravedad al conocerse los antecedentes de violencia. Según versiones cercanas, en enero de este mismo año la víctima ya había denunciado agresiones previas, incluyendo amenazas con arma de fuego y persecuciones que pusieron en riesgo su integridad. Pese a estas alertas, se cuestiona la efectividad de las medidas de protección y la respuesta institucional frente a un posible caso de riesgo extremo.

Actualmente, María Esmeralda permanece en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), en estado crítico, mientras su familia denuncia que ha recibido amenazas posteriores a los hechos, lo que incrementa la preocupación por su seguridad y la de su entorno cercano. Otro de los puntos que genera indignación es la situación jurídica del presunto agresor, quien, según la denuncia pública, se encuentra en libertad. Este hecho ha despertado cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades competentes y los protocolos de atención en casos de violencia basada en género, especialmente cuando existen antecedentes documentados.

Organizaciones sociales y ciudadanos han comenzado a pronunciarse en redes sociales bajo la consigna #JusticiaParaMaríaEsmeralda, exigiendo acciones inmediatas que garanticen protección a la víctima y su familia, así como una investigación rigurosa que permita esclarecer los hechos y evitar la impunidad. Este caso se suma a una serie de situaciones recientes que han encendido las alarmas en Tunja frente a la violencia contra la mujer. Expertos advierten que la reiteración de denuncias ignoradas o mal gestionadas puede derivar en consecuencias fatales, evidenciando la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, atención y judicialización. Mientras avanzan las investigaciones, la ciudadanía espera respuestas claras y acciones contundentes por parte de las autoridades, en un caso que pone nuevamente en evidencia las fallas estructurales en la protección de las víctimas de violencia de género en la región.

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