Instalación del nuevo Congreso: un 20 de julio cargado de expectativas
La instalación del nuevo Congreso coincide hoy con una de las fechas más significativas para Colombia. Hoy, el país conmemora el Grito de Independencia de 1810, un acontecimiento que marcó el inicio del proceso emancipador y sentó las bases de la República.
Sin embargo, este año la celebración adquiere una dimensión política aún mayor. En efecto, coincide con la llegada de los senadores y representantes a la Cámara elegidos en las elecciones del pasado 8 de marzo.
Elección de mesas directivas y tensiones políticas
Como es tradición, hoy la jornada estará acompañada de la elección de las mesas directivas del Senado y de la Cámara de Representantes. Asimismo, estas dignidades desempeñan un papel fundamental en la orientación de la agenda legislativa y en la relación entre el poder Ejecutivo y el Legislativo.
Por ello, la expectativa nacional es enorme. Especialmente, la definición de la presidencia del Senado no parece responder al habitual libreto de consensos alcanzados previamente entre las fuerzas políticas.
Históricamente, los partidos han privileged los acuerdos internos y las negociaciones anticipadas para definir quién ocupará las presidencias de ambas corporaciones. De esta manera, evitaban confrontaciones públicas y garantizaban un inicio de legislatura con relativa estabilidad.
En esta oportunidad, sin embargo, el escenario es muy distinto. De hecho, la elección del presidente del Senado se ha convertido en el primer pulso político entre el presidente electo, Abelardo de la Espriella, y el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Pulso de poderes en la instalación del nuevo Congreso
De una parte, el próximo mandatario ha expresado su respaldo a Alfredo de Luque para asumir la presidencia del Senado. De otro lado, el expresidente Uribe impulsa a Honorio Henríquez. Cabe recordar que el líder natural del Centro Democrático declaró su apoyo a De la Espriella luego de la primera vuelta.
Así las cosas, se anticipa una reñida votación. Pero más allá del nombre que resulte elegido, el resultado será interpretado como una primera medición de fuerzas dentro del Congreso.
Además, funcionará como un indicador de la capacidad del presidente electo para consolidar mayorías legislativas que le permitan impulsar su programa de gobierno. También servirá para establecer cuál será el peso político que continuará ejerciendo el expresidente Uribe en las decisiones estratégicas de la bancada oficialista.
En contraste, la elección de la presidencia de la Cámara de Representantes parece transitar por un camino más despejado. Puesto que los acuerdos políticos alcanzados entre las diferentes colectividades señalarían como ganador al conservador Nicolás Barguil.
Retos para la nueva legislatura
Más allá de las disputas propias de la política, lo importante es que el nuevo Congreso comprenda la enorme responsabilidad que los ciudadanos le han confiado. En consecuencia, los colombianos esperan un Legislativo que privilegie el debate de las grandes reformas nacionales.
Por otra parte, la ciudadanía exige que se fortalezca el control político y que se legisle con transparencia. Finalmente, la instalación del nuevo Congreso debe buscar recuperar la confianza de una ciudadanía que durante años ha expresado profundas reservas frente al desempeño de esta institución.


