Singapur ha reforzado durante los últimos años sus mecanismos de vigilancia sobre la seguridad laboral en la construcción, uno de los sectores de mayor riesgo del país. El Ministerio de Mano de Obra de Singapur —Ministry of Manpower (MOM)— ha incrementado las inspecciones dirigidas a detectar fallas relacionadas con maquinaria, trabajos en altura, seguridad vehicular, objetos que pueden caer y otros peligros presentes en las obras.
La estrategia responde a una preocupación que se hizo especialmente evidente durante 2024: aunque Singapur mantiene uno de los mejores registros internacionales de seguridad y salud en el trabajo, la construcción continúa concentrando una proporción importante de los accidentes graves y mortales.
De acuerdo con el informe oficial de seguridad y salud laboral correspondiente a 2024, Singapur registró 43 muertes laborales y 587 lesiones graves durante ese año. La tasa de mortalidad laboral fue de 1,2 fallecimientos por cada 100.000 trabajadores, frente a 0,99 en 2023.
En el sector de la construcción se contabilizaron 166 accidentes mortales y lesiones graves en 2024, mientras que la tasa de lesiones mortales aumentó de 3,4 a 3,7 por cada 100.000 trabajadores, con 20 fallecimientos registrados en el sector.
Una vigilancia que abarca maquinaria y trabajos en altura
Aunque el concepto de «auditorías mecánicas en obras en altura» puede dar la impresión de que Singapur creó una única campaña con ese nombre, la realidad es más amplia.
El MOM desarrolla inspecciones específicas sobre diferentes riesgos, entre ellos la seguridad de las máquinas y los equipos, las caídas desde altura, la seguridad de los vehículos y los accidentes provocados por objetos que caen. En 2024, el organismo realizó más de 17.000 inspecciones laborales en distintos sectores, concentrándose especialmente en actividades consideradas de mayor riesgo.
En el caso de la construcción, el trabajo en altura constituye una preocupación fundamental. Una caída desde una plataforma, andamio, estructura elevada o zona sin protección puede provocar lesiones graves o incluso la muerte.
Por eso, las inspecciones buscan comprobar que existan controles adecuados para evitar que los trabajadores queden expuestos a bordes, aberturas, superficies elevadas y otros puntos desde los cuales puedan caer.
Las máquinas también están bajo una vigilancia especial
Uno de los operativos más concretos desarrollados por las autoridades ocurrió entre abril y junio de 2025, cuando el MOM realizó 514 inspecciones enfocadas en la seguridad de maquinaria en los sectores de construcción, manufactura y marítimo.
Los resultados mostraron la magnitud del problema: se identificaron 1.263 condiciones inseguras, se emitieron tres órdenes de paralización de trabajos y se impusieron multas por un total de 230.100 dólares singapurenses.
Entre las irregularidades encontradas estuvieron máquinas con partes peligrosas sin las protecciones adecuadas. También se detectaron carretillas elevadoras con problemas relacionados con cinturones de seguridad, espejos, luces y condiciones de funcionamiento.
Estas situaciones pueden parecer problemas técnicos aislados, pero en una obra pueden convertirse rápidamente en accidentes graves. Una pieza móvil sin protección, una máquina defectuosa o un equipo utilizado sin los elementos de seguridad correspondientes puede poner en riesgo tanto al operador como a otros trabajadores.
¿Qué ocurre cuando una inspección encuentra una irregularidad?
Las inspecciones de seguridad no se limitan a observar las condiciones de una obra. Las autoridades pueden adoptar medidas de cumplimiento cuando encuentran infracciones o riesgos importantes.
Entre las herramientas utilizadas por Singapur están las multas, órdenes de paralización de trabajos y exigencias para corregir las deficiencias de seguridad.
En situaciones especialmente graves, una empresa puede recibir una orden de detener determinadas actividades mientras se corrigen las condiciones que representan un peligro para los trabajadores.
El objetivo es evitar que una deficiencia detectada termine convirtiéndose en un accidente. La legislación de Singapur también establece responsabilidades específicas para quienes administran las obras y exige sistemas de gestión de seguridad y salud adecuados.
Las obras de mayor tamaño tienen obligaciones adicionales
La legislación singapurense contempla mecanismos de auditoría para los sistemas de seguridad y salud de determinados proyectos de construcción.
Cuando una obra tiene un valor contractual de 30 millones de dólares singapurenses o más, el responsable del lugar debe contar con un auditor de seguridad y salud laboral que examine el sistema de gestión al menos una vez cada seis meses.
Para proyectos de menor valor también existen obligaciones de revisión periódica y, cuando el Comisionado lo determine, puede exigirse una auditoría externa.
Esto significa que la seguridad no depende únicamente de que un inspector aparezca ocasionalmente en una obra. Las propias empresas tienen la responsabilidad de identificar riesgos, revisar sus procedimientos y aplicar medidas correctivas.
La preocupación aumentó después de los accidentes registrados en 2024
La intensificación de los controles está relacionada también con el comportamiento de los accidentes laborales.
Durante la segunda mitad de 2024 se produjo un aumento especialmente preocupante de las muertes en el sector de la construcción. Según el MOM, de los 14 lugares de trabajo de construcción donde ocurrieron muertes durante ese periodo, nueve recibieron órdenes de paralización porque sus sistemas de gestión de seguridad eran considerados inadecuados y representaban un peligro inminente.
En respuesta, el Gobierno y diferentes organismos del sector impulsaron medidas adicionales.
Entre ellas se encontraba un Safety Time-Out para las empresas constructoras, destinado a detener temporalmente determinadas actividades y utilizar ese periodo para revisar procedimientos, reforzar la conciencia de los trabajadores y recordar las obligaciones de seguridad.
Más de 3.000 inspecciones en construcción durante 2024
La presión sobre el sector no comenzó en 2025.
El MOM informó que durante 2024 realizó más de 3.000 inspecciones específicamente en obras de construcción, enfocándose en riesgos como el trabajo en altura, la seguridad vehicular y los objetos que pueden golpear o caer sobre los trabajadores.
Esta estrategia forma parte de un modelo de supervisión basado en identificar actividades con mayor potencial de causar lesiones graves.
La construcción presenta precisamente una combinación de riesgos complejos: maquinaria pesada, grúas, excavaciones, estructuras incompletas, vehículos, materiales elevados, trabajos sobre plataformas y actividades realizadas a varios metros del suelo.
La seguridad de los equipos de elevación también es fundamental
Otro componente importante es el control de los equipos utilizados para elevar personas o materiales.
El MOM ha señalado anteriormente problemas relacionados con operaciones de izamiento, como equipos que no habían sido adecuadamente probados y examinados antes de utilizarse, ausencia de procedimientos apropiados y falta de cumplimiento de los planes de elevación.
En agosto de 2025, el Ministerio también publicó una circular actualizada sobre los requisitos de prueba y examen de equipos de elevación, incluyendo determinados equipos utilizados en trabajos de construcción en altura, como plataformas elevadoras y andamios suspendidos.
El objetivo de estas verificaciones es reducir la posibilidad de que un fallo del equipo provoque una caída, un vuelco, un golpe o el desplazamiento inesperado de una carga.
La tecnología gana espacio en la prevención
La supervisión de las obras también está incorporando herramientas tecnológicas.
Singapur estableció que los proyectos públicos de construcción con contratos de 5 millones de dólares singapurenses o más deben instalar sistemas de videovigilancia. La medida busca reforzar la supervisión de las actividades realizadas en las obras y facilitar la identificación de comportamientos o condiciones inseguras.
La tecnología puede complementar, pero no sustituir, las inspecciones humanas. Las cámaras permiten observar determinadas actividades y generar registros, mientras que los inspectores y responsables de seguridad pueden evaluar las circunstancias y determinar qué medidas deben adoptarse.
La situación no significa que Singapur tenga una crisis general de seguridad laboral
A pesar del endurecimiento de los controles, los datos oficiales muestran que Singapur continúa teniendo un desempeño internacionalmente alto en materia de seguridad y salud en el trabajo.
El país registró una tasa promedio de mortalidad laboral de 1,1 por cada 100.000 trabajadores durante el periodo de cinco años, una cifra que el propio MOM sitúa entre las mejores a nivel mundial.
El problema es que determinados sectores continúan presentando una concentración mucho mayor de riesgos.
La construcción es uno de ellos. Por esta razón, el Gobierno ha optado por mantener una vigilancia particularmente estricta incluso después de periodos extraordinarios de intervención.
Las empresas también deben asumir la responsabilidad
La estrategia de Singapur no coloca toda la responsabilidad en los inspectores gubernamentales.
El propio MOM recomienda que las empresas realicen inspecciones periódicas de seguridad y salud, involucrando tanto a los trabajadores como a los responsables de gestión. Estas revisiones deben servir para identificar peligros, analizar sus causas, evaluar los controles existentes y aplicar medidas correctivas.
Este enfoque busca cambiar la seguridad de una respuesta posterior al accidente hacia una política de prevención permanente.
En una obra de gran altura, por ejemplo, no basta con entregar un casco o un arnés. Es necesario evaluar dónde se trabaja, cómo se accede a las zonas elevadas, qué equipos se utilizan, cómo se mantienen las máquinas, qué procedimientos existen para situaciones de emergencia y si los trabajadores cuentan con la formación adecuada.
Un sector que seguirá bajo presión
La actividad constructora tiene un papel fundamental en el desarrollo urbano de Singapur, pero también implica una combinación de riesgos que obliga a mantener controles constantes.
Los datos de 2024 demostraron que, aunque el país ha conseguido reducir muchos indicadores de accidentalidad a largo plazo, todavía existen riesgos importantes que requieren atención. Las autoridades han respondido mediante más inspecciones, sanciones, auditorías, requisitos de gestión y herramientas tecnológicas.
Las inspecciones de 2025 sobre maquinaria muestran que esta política no quedó únicamente en anuncios: en solo tres meses se revisaron 514 lugares de trabajo y se detectaron más de 1.200 condiciones inseguras.
Para las empresas constructoras, el mensaje es claro: la seguridad debe incorporarse a cada etapa de una obra, desde la planificación y selección de equipos hasta la ejecución de trabajos en altura y las operaciones con maquinaria pesada.
Una política enfocada en prevenir antes que lamentar
La experiencia de Singapur muestra cómo una autoridad laboral puede combinar inspecciones rutinarias con operaciones específicas dirigidas a riesgos concretos.
Las cifras de multas y órdenes de paralización demuestran que los controles tienen consecuencias cuando se detectan incumplimientos. Al mismo tiempo, las exigencias de auditoría, capacitación, vigilancia y revisión interna buscan que las empresas no esperen a que ocurra un accidente para actuar.
En definitiva, las Inspecciones de Seguridad Industrial en Singapur se han convertido en una herramienta central para controlar los riesgos de la construcción, especialmente aquellos relacionados con maquinaria, equipos de elevación y trabajos en altura. El reto para las autoridades y las empresas será mantener esta vigilancia de forma constante mientras continúa creciendo la actividad constructora del país.




